Un poster. Allí, un personaje-persona colgado que
piensa en Funda con misteriosa lealtad.
En tanto, los aerolitos giran y giran
en la más completa indiferencia. En un momento, algo
cuyo cuerpo es otra cosa
llama a la puerta y deja un amanecer tirado en la vereda.
Funda sale, no ve a nadie, comienza a mirar para los costados, y se decide a limpiar la calle con preguntas, mojándola con frases casi incoherentes y con agua roja. A lo lejos, el viento corre a un universo
que huye. Ebelina, a un costado, recatada, lo sigue con la mirada, preguntándose sobre disgustos y sobre felicidades. El ensayo no la satisface. Lo convierte, entonces, en baldío. Y
mientras intenta remendar la rotura del grito de Dios, una curva
perfecta
ata las distancias.
En tanto, el inolvidable personaje no sobrevive al eclipse ni
a los bajorelieves. El personaje-persona se cuelga del poster.
En la vinchita de tenis sobre la frente de aquel que se llama
Muchacho agitanado
se lee la leyenda Lover Man.
.Pero Ebelina parece contenta hoy. Acaba de leer que en torno a Beta Pictoris llueven lunas con forma de seres. Que allí cada chica encuentra a su príncipe azul.
® Mabel Bellante, 1995









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