Un código es un espacio con secreto, entre fuerzas de desarraigo y desilusión anticipada, por imposición y sin auxilio. Algo nunca conversado que coexiste con forma de monstruo: semi latido en la garra, semi vergonzoso, semi asesino.
Hablemos de cuando el espíritu explota en un -che, que no me gusta esto. Y genera la grieta que deviene en caída de paredes y protección y en la desaparición de ese lugar que no es tan querido pero sí un techo fácilmente alcanzable con la mano en un momento en el que cansa fantasear con el cielo.
Mucho se ha roto. Algo que vibra en las templanzas cotidianas traiciona el lazo imaginario.
Un código puede ser guardián del miedo y portal abierto al paraíso. Pero, si el silencio comienza a enfermar, y se dice "stop" (porque duele, por lo que fuere), la puerta grande comienza suavemente a admitir sólo a uno.
Lo que quedaba muere en el instante preciso de la luz.
No, no fue de mutuo acuerdo. Qué importa si nació sano.
Hablemos de cuando el espíritu explota en un -che, que no me gusta esto. Y genera la grieta que deviene en caída de paredes y protección y en la desaparición de ese lugar que no es tan querido pero sí un techo fácilmente alcanzable con la mano en un momento en el que cansa fantasear con el cielo.
Mucho se ha roto. Algo que vibra en las templanzas cotidianas traiciona el lazo imaginario.
Un código puede ser guardián del miedo y portal abierto al paraíso. Pero, si el silencio comienza a enfermar, y se dice "stop" (porque duele, por lo que fuere), la puerta grande comienza suavemente a admitir sólo a uno.
Lo que quedaba muere en el instante preciso de la luz.
No, no fue de mutuo acuerdo. Qué importa si nació sano.
- Cuándo, pero cuándo acepté?
- Preguntás mucho sobre lo que debía ser secreto hasta para nosotros, dice la otra parte, - tenés un nombre criticable, que ridículo que te llamen así! da el physique du rôle de los que quieren ser más amados de lo que son, y además vivís metiéndote en sitios que no son lo mejor... decís "qué miedo el riesgo!" y al toque colapsás rutinas entregando tu voluntad, tu albedrío y a veces hasta tu honor, es una prostitución mental bàsica.
- Preguntás mucho sobre lo que debía ser secreto hasta para nosotros, dice la otra parte, - tenés un nombre criticable, que ridículo que te llamen así! da el physique du rôle de los que quieren ser más amados de lo que son, y además vivís metiéndote en sitios que no son lo mejor... decís "qué miedo el riesgo!" y al toque colapsás rutinas entregando tu voluntad, tu albedrío y a veces hasta tu honor, es una prostitución mental bàsica.
Hay gente que se habla a sí misma. Y los malos códigos son como los papeles sucios y las inestabilidades: deben romperse. Entre el apretujamiento del subte, empujada hacia la combinación de la línea D con la E, rumbo a otro día entre archivos, suposiciones de desgarro e impaciencia y tenues operaciones por madurar, estoy muy segura de ésto. Porque cuando no se le pueden pedir peras al olmo hay que salir corriendo de ciertos sitios.
MabelBe
·malos códigos, malos pactos, malos sitios·










2 Comentario s:
Creo que en nuestra inocencia nos dejamos dragar por la vida, y sin darnos cuenta caemos en un círculo de negociaciones en las que siempre hay una víctima, alguien quien pierde. Las negociaciones son expectativas, y donde hay expectativas impuestas como trueques nada fluye, todo se coarta.
¡Me gusta mucho tu blog!. De onda pispe en tu mensaje en el 'circulo virual de escritoras'. Me quedo :D
Saludos. (:
Sep, Elle, los círculos esos de negociaciones me gustan tanto como los clanes y como el agua estancada.
Gracias por venir!
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