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Levántate y anda

. miércoles 30 de diciembre de 2009

· Primera parte o muerte

Conseguiste
la ultima visión
de tu acontecimiento moribundo,
con letargo de prudencia
tirado boca arriba
y escupiendo sangre impura
emocionado hasta el borde
del delirio y de la infamia,
necesitando una droga que reanime,
con ciento cuarenta pulsaciones 
en la muñeca estallada,
pulverizadas las vértebras,
con fracturas en las costillas 
y un mar de calambres 
por todos los músculos;
ahí se completo el idilio
con la total naturaleza
mientras observé 
que preñados lagrimones
desfilaban por la cara,
lagrimones de gloria, 
de endiosamiento,
luminoso en la noche
de sombras, silencios y abismos
vibrando con la misma cadencia
que el interior de la tierra,
penetrado de materia
hasta la mismísima medula,
abierto al foco
y rico en dominios.


 · Parte segunda o resurrección

Sorprender y maravillar 
las estrategias inconcebibles, 
levantarse con la fuerza 
de la libertad ilimitada;
cambiar todos los días de fachada, 
ser proteico hasta los huesos,
implantarse en todos los pellejos 
y vivir de la savia 
poco sabia de las sociedades,
volcarse ilimitadamente 
y renacer con fuerza de dioses, 
siempre una nueva diversión, 
un horizonte infinito, incalculable, 
no dejarse invadir 
por la tristeza de la muerte, 
combatir la corrosión 
desde el centro de la acción, 
llevar la poesía a la vida,
no conformarse 
con burdos diseños de orbitas menores 
y fosilizadas.


Daniel Omar Cignacco