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LA EXHIBICIÓN NO SUPONE NINGÚN ARROJO, LA TRANSPARENCIA SÍ.

domingo, 15 de julio de 2012

Un espacio muy alto

Necesitar esconderme en ese punto donde, salvo el sentimiento mayor, todo es olvidable. Ser invisible, como un edificio [un edificio colorido, con lunares y figuras geométricas en relieve]. Ser como un edificio que se mueve al ritmo del viento sin que sus habitantes se percaten del vaivén. Ser un edificio que se comporta como medida única de valuación y desgaste. Una medida que desentona allí, pero que es muy necesaria en otro sitio [un sitio del que me alejo un poco más cada vez que escapo de él, sin poder dejar de ser suya]. O necesitar irme, verme fea en el espejo y huir.   Hacer gestos al aire [sentir dolor al ser tan fea y tan asustadiza] sin encontrar el punto del principio. Pero encontrarme, entre el declive de colores y texturas, adentro del espejo tirado al piso y pisado. Tomar conciencia sobre la lucha que enfrentaron mis pequeños sueños cumplidos para dejar entornada la puerta del lugar donde yace el gran sueño. Palpar la pausa de este dulce  gran sueño mío entrecortado. Y, de tanto buscar escondites, recordar. Sentarme en el parque del edificio altísimo. Con el espejo pisoteado en la mano, mirar hacia arriba y por primera vez no sentir ese pánico seco que creaba el vértigo en mi alma.
   MabelBE                                                                                                                                 · repitencias · 

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