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LA EXHIBICIÓN NO SUPONE NINGÚN ARROJO, LA TRANSPARENCIA SÍ.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Suelo básico


Suelo abusar de alguna especie de talento en contra, del tipo anteojos de aumento sobre la nariz para trapichear la mentira o esas posibilidades simuladas que me vuelven la boca del muerto que camina y saluda desde lejos con un beso.
Ya sé que si me ubico "detrás de", el pensamiento no podrá lo que desea y tiene. Y que en ocasiones soy como ese vecino que baja de la cama reivindicando cruces mal paridas y se inicia en la maldad por un fatal debilitamiento anímico. Lo miro al vecino, lo escucho, lo abrigo, lo soporto. Por miedo a las heridas me disuelvo en ese tumulto del que no formo parte [que es la vida del vecino, que viene y cuenta, cuenta, cuenta].
Ya sé que suelo ser un ente descolocado de la edad que me sugiere el mundo. Es una cuestión del tiempo curioso de las capas de sensaciones de mi nacimiento, algo en lo que no pienso interferir.
Pero si no se ha borrado la melodía de mi espalda, la niñez en mi cerebro, el color de las flores en mis ojos, mi sonrisa de sobreviviente, es porque tarde o temprano lo verdadero renace con fuerza renovada, a ésto también lo sé, sucedió ya muchos mediodías (Ebelina dixit).
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MabelBE
·una que no estudió psicología·

3 comentarios:

  1. Hola Mabel, el 30/08 nos vemos. Un beso.

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  2. Mabel, me emociona el final de este hermoso texto.

    Que al final sea lo que tiene que ser, que ocurra lo que tiene necesariamente que ocurrir y que renazcan en su justo lugar: intuiciones, sonrisas y flores.

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  3. Graciela María11 agosto, 2008 16:13

    Realmente profundo tu escrito referido a la mujer. Deja interrogantes y certezas. Felicitaciones....

    Graciela María de "Vida Reflexion"

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