domingo, 26 de octubre de 2014

Psique y Eros

Psique es la menor de tres hermanas hijas de un rey de Anatolia. Una princesa cuya belleza es indescriptible. Todas las mujeres la envidian. Todos los hombres que la miran quedan prendados de su hermosura y se olvidan de rendir pleitesía a Afrodita.
Y aquí comienza la historia, porque es precisamente Afrodita, celosa de la belleza de la mortal, quién envía a su hijo Eros (cuyo cometido era lanzar flechas al corazón para armar amores) para que le lance una flecha de oro oxidado, que la haga enamorarse del hombre más ruin que encontrase, así se volvía bien infeliz.
Pero, al ver a Psique, Eros se enamora perdidamente de ella, lanzando la flecha al mar. Espera a que la muchacha se duerma, y se la lleva volando hasta su palacio. Para evitar la ira de su madre, Eros se presenta a Psique siempre de noche, en la oscuridad, y prohíbe cualquier pregunta o comentario sobre su identidad.
Una noche, Psique le cuenta a su amado que extraña a sus hermanas y desea verlas. Eros acepta a regañadientes, advirtiéndole que querrán acabar con su dicha. A pesar de todo, a la mañana siguiente Psique se encuentra con ellas, quienes, envidiosas como siempre, le indagan acerca de su marido sin cesar. Al no poder explicarles como es él, ya que no lo ha visto nunca, acaba confesando que no sabe quién es. Sus hermanas le dicen que seguramente es un monstruo y que por eso oculta su apariencia, y la convencen para que en mitad de la noche encienda una lámpara y lo mire.
Psique es muy curiosa, es su mayor problemita, junto a la inseguridad. Entonces les hace caso, y esa noche prende luz para observarlo. Solo que, al verlo tan hermoso, se emociona y derrama sin querer una gota de aceite hirviendo sobre la cara de Eros, quién despierta y -decepcionado y con muy poca paciencia y comprensión, por qué no decirlo- termina abandonándola.
Psique se desespera, se encuentra sola y loca de amor ruega a Afrodita que la ayude a recuperar a Eros.
La diosa, rencorosa (aunque no tanto como las hermanas), le ordena realizar algunas tareas dificilísimas como condición para recuperar a su amor, y con la esperanza de que no las supere. Pero Psique las va sorteando una a una, hasta que llega a la última, que es ir a buscar un cofre al Hades. Llega allí, y Perséfone, diosa de la ultratumba, le dice que lo que hay en el cofre es sólo para Afrodita. Psique, con el cofre en la mano piensa que ahí adentro hay poder, que eso la haría fuerte para reconquistar a Eros, y cosas así, olvidando que la curiosidad y la baja autoestima ya la habían jorobado antes.
Lo abre. Prueba no superada. En vez de encontrar poder, encuentra sueño eterno. Cae instantáneamente desplomada en la hierba, con condición de eternidad.
Eros, en tanto, sigue sus andanzas pero no puede olvidarla. Llevado por el amor de siempre la rescata, y luego pide a Zeus vivir junto a su amada para siempre.
Así es como, poco tiempo después, concedido el deseo de Eros, Afrodita y Psique (ya inmortal por el favor de los dioses) hacen las paces, y permanecen todos juntos en el Olimpo. Felices por siempre jamás, por la eterna virulencia y algarabía de los tiempos y las sonrisas. Sin frío, sin hambre, sin mayor dolor que la vanidad. Dioses tienen que ser. Lindísimos, limpios, sanitos, exitosos, buen clima, cero aburrimiento. De las hermanitas ni idea, seguirán en Anatolia...
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MabelBE
Sobre la historia de Psiquis y Cupido

Prefiero

Prefiero no afirmar que la razón es la culpable de todo. Prefiero las excepciones. Prefiero salir antes. Prefiero hablar de otra cosa con los médicos. Prefiero lo ridículo de escribir poemas a lo ridículo de no escribirlos. Prefiero en el amor los aniversarios no exactos que se celebran todos los días. Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula. Prefiero la tierra vestida de civil. Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas. Prefiero los perros con la cola sin cortar. Prefiero los cajones. Prefiero tocar madera. / Posibilidades [extracto]. Gente en el puente, 1986. Wislawa Szymborska.

Elefantes 4


viernes, 24 de octubre de 2014

Donde no hay noche ni día


Solitarias entre las nubes
donde no hay noche ni hay día
se forman las alas de los pájaros
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con una parte del proceso
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donde ni la libertad tiene el poder
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y tanto el vuelo
................como la evolución de la instancia
................................son derivados a los vaivenes del viento.


MabelBE

miércoles, 22 de octubre de 2014

La gesta


Me disgrego, loca embelesada por los extramuros, lo espurio
y lo nítido, por el sentido del humor más fulminante.
Qué escándalo, tal falta de recato natural. Pregunto
qué se está gestando esta vez: un ensayo? sobre un poema?
desde lo intacto de un intervalo?
Si nada fuera de ésto me existe, ni siquiera el
recuerdo del clima donde quedó el esfuerzo.
Y si el tiempo transcurre sin precisar, qué
es lo que se transforma en mis manos
mientras la tarde crispada permanece?
Seré trascendental y receptiva, caída, sin ciclos.
A mi amor lo estudian las estrellas.
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MabelBe / AKASHIA. Ojos abiertos

sábado, 18 de octubre de 2014

Mary Reilly

Podrás verme en la mirada que poseo esta noche?
Podrás no intentar mi muerte para seguir siendo mío?
Serán mis labios los que impidan tu suicidio entre mi ausencia?
El amor vence a la hazaña y a cualquier deseo virgen
que no aclare sus mañanas.

El amor vence penumbras
que padecen añoranzas del vacío.
Sigo ingenua. Ya me asusto
de malicias, de congojas, de nostalgias.
Ya me asusto de la muerte y tu piedad.
Ya me asusto en tu veneno. Pero vuelvo.
Aquí estoy, aunque no entiendo.
Aquí estoy. Aquí, mi llanto, que te dice ya que sí
.
que siendo fresca, colorida, siendo sabia
soy decoro

y s
oy tinieblas. Me preguntas ¿podrá ser tu consecuencia
el perdón y la dulzura?
Somos lazos. Una muerte que no nos salva la vida.
Somos lazos de una vida permaneciendo a los días.
Los lazos son la respuesta.

La elegida, esa soy yo.
Deja entonces de importarme lo que el mundo piense
o que el mundo me piense.
Y me voy tras de mis huellas
porque antes de haber nacido ya sabía perdonarte.
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MabelBe
Poemas libres de Miel / Observando a Mary Reilly

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