Condenado a eternas fogatas de luna nueva
el ayer queda atrapado en el cielo.
Por suerte la niñez nunca deja de estar
en esas noches de miradas
perdidas en el recuerdo
que se transforman en madrugadas
de rocío triste o de piedra.
La misma desesperación que arruga el vestido
es la que quita escombros.
Y aún no entiendo por qué ese cielo parece suplicar
que se lo destruya o se lo vuelva invisible.
MabelBE










0 Comentario s:
Publicar un comentario