ga ran ti za do 🎵
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domingo, 25 de enero de 2026
No nos perdimos de nada
Por más que parezca cualquier otra cosa, sólo estoy midiendo el alcance de mis propios límites, la forma del poder, esa capacidad de regeneración y de acción sobre la que tanto había escuchado, y comparo. Y cuando digo "venganza", no hablo de un estilo para herir, sino que busco resarcir de tantos ahogos vaciados a mi alma asustada por los hechos, con el círculo refrescante, campana de un olvido a todo. El hombre de la mañana me deja hacer y espera.
Y es este mismo círculo el que me permite sopesar alcances, miserias, reconstrucciones y fortalezas, disminuidos niveles de autoestima, agujeros defensivos de mis partes tristes a la deriva, el maldito inconocimiento.
A la vez, me regala un rato donde la situación se me antoja, y también camina en mis caprichos, el hombre.
A la vez, me regala un rato donde la situación se me antoja, y también camina en mis caprichos, el hombre.
Se me multiplican los sentidos. Las piezas vuelven a ocupar los espacios que corresponden a los ojos que miran con una misma forma de mirada. Todo extraño por nuevo, y por momentos no lo puedo creer. Más extraño cuando la fuerza de la suavidad borra esa dureza que durante años venía cargando el aire.
-No nos perdimos de nada, Mabel, ni siquiera de los límites, ni siquiera de la venganza, me sonríe el hombre que transporta la mañana, con un ramo de flores coloridas en la mano.
MabelBe
jueves, 22 de enero de 2026
miércoles, 21 de enero de 2026
Corazón alérgico a la nada
Lo difícil de mi cara brota de un corazón alérgico a la nada. Desde que me apropié de aquel atardecer, que nunca tuvo algo con las estrellas, duermo con una grieta incómoda entre los brazos. Y el alma anudada a relojes detenidos, que me obligan a seguir siendo un pozo por donde se siguen yendo mis cosas.Pero me falta saber cuál es la mirada de ojos cerrados, pisar el tramo superior de la escalera de incendios, y vivir esa transmutación de lo imposible en posible que el mismísimo amor ha reservado para nombrarme.
MabelBe
nada que ver con las estrellas
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- transfigurar lo que se sigue yendo y siendo -
domingo, 11 de enero de 2026
Cosas en las que cree Ballard
· Creo en el poder de la imaginación para rehacer el mundo, liberar la verdad que hay en nosotros, alejar la noche, trascender la muerte, encantar las autopistas, congraciarnos con los pájaros y asegurarnos los secretos de los locos.
· Creo en mis propias obsesiones, en la belleza de un choque de autos, en la paz del bosque sumergido, en la excitación de una playa de vacaciones desierta, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos de varios pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.
· Creo en las pistas de aterrizaje olvidadas de Wake Island, señalando a los Pacíficos de nuestras imaginaciones.
· Creo en la belleza misteriosa de Margaret Thatcher, en el arco de sus fosas nasales y el borde de su labio inferior; en la melancolía de los conscriptos argentinos heridos; en las sonrisas perturbadas de los empleados de estaciones de servicio; en mi sueño sobre Margaret Thatcher acariciada por ese joven soldado argentino en un motel olvidado, observados por un empleado de estación de servicio tuberculoso.
· Creo en la locura, en la verdad de lo inexplicable, en el sentido común de las piedras, en la demencia de las flores, en la enfermedad reservada para la raza humana por los astronautas del Apolo.
· Creo en el desarreglo de los sentidos: en Rimbaud, William Burroughs, Huysmans, Genet, Celine, Swift, Defoe, Carroll, Coleridge, Kafka.
· Creo en la muerte de las emociones y el triunfo de la imaginación.
· Creo en todos los niños.
· Creo en todas las mitologías, recuerdos, mentiras, fantasías y evasiones.
· Creo en el misterio y la melancolía de una mano, en la amabilidad de los árboles, en la sabiduría de la luz.
· Creo en mis propias obsesiones, en la belleza de un choque de autos, en la paz del bosque sumergido, en la excitación de una playa de vacaciones desierta, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos de varios pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.
· Creo en las pistas de aterrizaje olvidadas de Wake Island, señalando a los Pacíficos de nuestras imaginaciones.
· Creo en la belleza misteriosa de Margaret Thatcher, en el arco de sus fosas nasales y el borde de su labio inferior; en la melancolía de los conscriptos argentinos heridos; en las sonrisas perturbadas de los empleados de estaciones de servicio; en mi sueño sobre Margaret Thatcher acariciada por ese joven soldado argentino en un motel olvidado, observados por un empleado de estación de servicio tuberculoso.
· Creo en la locura, en la verdad de lo inexplicable, en el sentido común de las piedras, en la demencia de las flores, en la enfermedad reservada para la raza humana por los astronautas del Apolo.
· Creo en el desarreglo de los sentidos: en Rimbaud, William Burroughs, Huysmans, Genet, Celine, Swift, Defoe, Carroll, Coleridge, Kafka.
· Creo en la muerte de las emociones y el triunfo de la imaginación.
· Creo en todos los niños.
· Creo en todas las mitologías, recuerdos, mentiras, fantasías y evasiones.
· Creo en el misterio y la melancolía de una mano, en la amabilidad de los árboles, en la sabiduría de la luz.
'What I Believe', by J.G. Ballard / Interzone, Nº8, Summer 1984
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