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sábado, 9 de enero de 2021

Protagonista 02

La protagonista no puede hacer

y recarga la acción de pedido en la figura del secuaz.

Brillan las palabras delante de sus ojos,

como estrellas más fuertes

que el aire reseco que las rodea y busca apagarlas.

Brillan las palabras, la anagnórisis es un shock.

La protagonista zigzaguea

cada vez que aparece un personaje.

Son muchos los que desfilan, algunos

se detienen, otros se van para siempre.

Los une el no entender las situaciones que se viven aquí.

Viva la protagonista

negadora y sacrificada. ¡Hurra por todos 

los ingenuos personajes

que alguna vez estuvieron vivos!


                                                                                 mab·bellan / mismo·lugar

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Sobre la descripción

La Antigüedad agregó, muy pronto, a los dos géneros expresamente funcionales del discurso: el judicial y el político, un tercer género, el epidíctico, discurso de aparato, destinado a la admiración del auditorio (y ya no a su persuasión). Así, la cultura occidental asignó a la descripción la finalidad de lo "bello", y durante mucho tiempo tuvo esta función estética. En la neorretórica alejandrina se dio un fanatismo por la ekphrasis, fragmento brillante, desgajable, con un fin en sí mismo, independiente de toda función de conjunto, cuyo objeto era describir lugares, tiempos, personas u obras de arte. / El efecto de realidad. Roland Barthes.

jueves, 20 de agosto de 2020

Infancia

Para sus nueve años le regalaron un montón de libros de cuentos y de poesías. Enseguida descubrió que podía leer en voz alta algunos párrafos y versos frente al espejo viejo de la piecita del fondo. Su juego preferido era ir ahí después de almorzar. Apoyaba los lápices, papeles, libros, en la mesa de planchar mientras el sol dibujaba flashes en la pared. Cuando era la hora de la merienda, las sombras le dejaban media cara oscura. Significaba el fin de la siesta, lo siguiente era el grito de la madre llamándola. Los días de lluvia eran diferentes, el olor a tierra mojada la hacía sentar en la silla azul plegable y sentirse triste pensando en nada, sin imaginación ni ansias. En una de esas siestas fue que se le ocurrió que era la poesía esa entidad que la acompañaba, la que la hacía lagrimear. Así que pensó que podría dibujarla, y esto sería en los días nublados, sin el sol en la cara haciéndole fruncir los ojos. Su primera poesía fue a los diez años, la teatralizó en una especie de ceremonia para el Tony y el Chiche, que siempre la acompañaban -como un mágico ejemplo de la influencia de los elementos estables- moviendo la cola, alertas para empezar a jugar.

MabelBE

sábado, 25 de julio de 2020

Irrebatible

Hastiada, escuchaba la mortaja de una boca chasqueando la noche, a la que le imaginó cejas de anime malvado. Con palabras silabeantes y a la vez pastosamente tartamudas, la tipa trataba de rebatir eso de que ella había dejado abierta la puerta al salir y que por qué había salido, y que se vaya al demonio y que la culpa del mundo era suya.

MabelBE

sábado, 13 de junio de 2020

Gemas del cielo

Asleep in my arms

El espejo


Lo que el desarraigo ha olvidado por los rincones, grieta olvidada hasta la nada de la nada en indiferentes permisos. No necesito preguntarme si he vencido. Soy lo que agonizaba bajo los escombros del miedo, casi un alma suicidada hace mucho en un espejo enmarañado que desautoriza hasta a la propia presencia. Canción entre el silencio de un espacio que no es noche ni día. O lo que no es madrugada y no es atardecer, y sonríe. ..
MabelBE

domingo, 17 de mayo de 2020

Desamparo azul


Hoy, día sesenta y uno de la cuarentena,
desde detrás de los barrotes,
he visto llorar a mi madre hacia el futuro.
.
Lloraba tímida por su propia muerte gris,
por la ausencia de todo— final obligado—
como en ese corredor donde solo importa
lo que sucedió.
.
Ángel Ferrer

martes, 12 de mayo de 2020

sábado, 9 de mayo de 2020

Esto no es para vos


La censura a veces se ejerce por omisión ¿o nadie omitió alguna vez con los más chiquitos la parte en la que a Bambi se le muere la madre? Y eso que Disney no es literatura. Imposible olvidar en la infancia la muerte de Beth en mujercitas que mi espíritu trágico de escritora leía y releía sólo para llorar. Cientos de veces me encontraba sin el libro porque al pobre lo culpaban de provocar ese terrible estado de ánimo. La censura lleva la carga ideológica de quien la emite y yo me preguntaba  a quién podía molestarle que llorara. Pero para los adultos la muerte es un amigo respetable. No querían que leyera sobre  la muerte, pero durante el almuerzo se escuchaba el noticiero donde antes de las noticias el locutor enumeraba los muertos del día y eso para mí era más trágico que la muerte de Beth, porque a esa muerte, la de Beth, podía leerla y si se me antojaba la obviaba salteándome las páginas y si se me antojaba, la resucitaba con solo leer los primeros capítulos. En cambio, los muertos de la radio se morían y allí estaban en los velorios donde también me llevaban. Esto muestra que la censura responde a los medios de quien censura. / Sandra Comino.

domingo, 26 de abril de 2020

El texto

Puesto que la experiencia es una relación, lo importante no es el texto, sino la relación con el texto. Aunque un libro que se ajustase demasiado bien a lo que ya sabemos (leer), a lo que ya podemos (leer) o a lo que ya queremos (leer), sería un libro inservible desde este punto de vista. Sería un libro demasiado comprensible, demasiado legible. El texto, que aquí funciona como el acontecimiento, como el eso de "eso que me pasa", tiene que tener alguna dimensión de exterioridad, de alteridad, de alienación. El texto tiene que ser otra cosa distinta de lo que ya sé, lo que ya pienso, lo que ya siento, etcétera. El texto tiene que tener algo de incomprensible para mi, algo de ilegible. / Jorge Larrosa.

jueves, 23 de abril de 2020

Un espacio casual


Entender la connotación maravillosa que tiene la frase "planes ocultos". Dejar de percibirla con desconfianza y aceptar que proveer es un destino casual, vital, fatal.


MabelBE

sábado, 18 de abril de 2020

Cortina

Subo la cortina con este cordón marrón claro.

Las últimas tiras, enrolladas como historias crudas, se enganchan entre sí.

-el fuego no es el que va

El día se vuelve un río en desborde, siento un pinchazo en el pecho

justo con el tope, arriba. Sujeto la traba, voy a abrir las ventanas.

Nunca estoy preparada

-siempre alerta a dos o tres cosas equivocadas


así que sigo, -más acostumbrada, resignada, indiferente.


Miro al aire invisible que se cruza en el pasillo.


Tiempo atrás dije “estoy shockeada”

ahora sé que intuía la continuación 

del camino.

Que pase el aire.

Que en su limpieza de recuerdos me abrace sin nostalgia

y -antes de volverse melancolía- que desborde los vacíos

-¿cuántas veces viví de estas escenas?

-¿cuántas veces bebí, me embebí y me adormecí?

y de silencio.

-esta parte sucede como un zumbido y huele a pequeño vestido negro

con la imagen del resto de las emociones que deben atravesarme

antes de irse

-enfáticas.



MabelB

Vuelvo con las alas


Se abanican las plantas, el patio contrasta de quietud y enfrenta al viento. Como un vestido a punto de volar de la soga donde está tendido. Miro el choque de las hojas en la pared, miro cómo continúan el camino formando alas. Estos ojos son, en este instante, parte indeclinable de la eternidad. 
Resumo el cielo en la sonrisa nacida de la lágrima que cayó sobre el tejado hace tiempo ya, cuando también se cayó el tejado. Acaricio el dolor con una estrofa. Como la formación de alas, me preparo para lo que viene siempre después, cuando un relámpago de paz y permanencia triunfa en el paisaje casi inmaculado, y vuelvo a nacer.

MabelBE