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viernes, 11 de marzo de 2022

El vestido 1

Tiene fondo negro y pequeñas flores
naranjas, azules, rojas, lilas, ¡blancas!
entre el verde de los tallos. Cae como un deleite
su seda, casi como sinónimo de lo fuerte que algo fue.
Vamos al cuadrilátero.
Señoras y señores, en este rincón, el vestido floreado!
con mi cuerpo y gran parte de mi alma en su interior.
En este otro rincón, la esperanza. Su perfume de libertad y
el consejo de que debo someterme a la dulce polisemia
de lo que soy
adentro del hoy.
¿Tengo necesidad de decirlo? ¿que puedo asumir
lo que hay
y cambiarlo, e inclinar la balanza
desde el mismo comienzo de la lucha, si así lo quiero?.
Que impresionante, saber cual es la forma de ganar un combate
esencial.
Mi vestido ido. Lo desconocido acercándose, con una
duración de encuentros y acontecimientos
que me perduran y que, en forma
fascinante, se introducen en mis entrañas
exigiendo que lo saque de mi vista. Y yo, que amaba
·¿será pasado?· a ese vestido floreado, no descifro
cómo desprenderme de la tela para siempre.
No hay más posibilidad, pareciera, que pintarme
los ojos, buscar que el cabello brille como vidrio acompasado, delinear
los labios para que la sonrisa alcance a verse
desde lejos, encontrarme
por fin
en la mirada de eso que por allí flota, esperando ser presente.
Si, el vestido está gastado, ·¿y esa energía que ronda y que
suave me empuja los ojos hacia otros terciopelos, gasas y tenues tules
de donde sale?·.
Si, si, el vestido está muy gastado.
Pero lo nuevo es de cuidado. Hay colores que me dan alergia, como
el gris. Hay telas que pueden lastimar la piel. Someterme
a este momento epifánico
asusta
y no por su porte de ambigüedad, que se da sólo
en la inexistencia de finales y principios, sino
por esas imágenes
que se encadenan debajo de lo que veo, con el único objetivo
de formar la hierba
básica
que pisará el futuro que me queda.
De estas tonalidades nuevas hablan las entrañas.
·¿Y el pasado?¿de qué me habla el pasado?· Si está a punto de
romperse. Una brisa mas o menos potente
y chau vestido. Sólo sus flores pesan, representando
esfuerzo y estrategia, y sosiego. Y aunque sea cursi, me cuesta olvidar
el cuidado que puse en las ocasiones en que lo usé, la pasión, tantos
paseos en tardes de primavera, esa imperceptible mancha
de brindis que todavía hace sonreír.
Cuarto round. Las entrañas vuelven a la carga
mandándome de esas imágenes
tan bellas, tan nuevas
¡tan sin dolor!
y me piden que me ponga otro vestido. Han traido varios modelos
y prometen más. Me repiten
que tengo derecho a hacerlo, que tengo la obligación.
¿Y tengo derecho a decirlo? yo sé que puedo cambiar la
historia, si quiero.
Me detengo en mi propio territorio, donde
las diferencias no hacen la diferencia, y calculo el peso del asumir
la cuestión.
¿Y otra vez es necesario decirlo? ¿que necesito
dejar librada una parte importante
de la inclinación de la balanza
al universo? ¿que a la vez
me apresa el nocaut? ·si es técnico mejor·.
En este rincón, el vestido floreado! Lo cambio, si quiero.
Y si no quiero, tendré que continuar mañana
igual que ayer, con mi vestido florecido/desteñido: un florilegio
de lo que he sido entre la vaguedad de lo que seré. Ruego ser
consciente.
En este otro rincón, las entrañas! mostrándome una fotografía de mí
con nuevo vestido, con ojos pintados, con brillo en el pelo que cae
por mis hombros sostenidos en un abrazo, con una sonrisa
delineada ·¿por mis instancias?·.
El tironeo hace que dude
sobre qué es lo que soy adentro de este hoy. O sobre cómo seguir entre
supuestos espejismos camaradas. ¿Otro vestido?
¿debo someterme, omitir, retirarme? ¿inclinar la balanza del combate?
·¿ser parte de lo que no fluye ni emana entre el origen
Se puede ver perfectamente. Las entrañas milagreras
enfrentadas a una melancolía de otoño que subyuga
y una verdad que avasalla sin aclarar lo que define.
Cierran este estadio, no habrá nuevos combates aquí. La elección
es concluyente. ·Que haré, yo que tanto temo a la expresión
"para siempre..."·.
¿La valentía aún duerme al borde del ring?
que el sparring me la alcance.
Sigo mirando el vestido ¿lo tiro, lo conservo para secar
el sudor del corazón? ¿asumo que no quiero
desprenderme? ¿o que sí quiero? ¿cambio, no cambio?.
El poder yace en perfumes desconocidos, el arrojo
solloza con el desgajo de las flores.
Espacio único de entrañas, vestido de destino.
Batalla. Inacción contra lo otro.



MabelBe / AKASHIA. Ojos abiertos

sábado, 13 de noviembre de 2021

Atmósferas

Atmósferas que cambian el valor de la palabra me exponen a un beso obligado. No hay oxímorones en el amor. Soy el fondo iluminado donde da el primer paso todo lo que no me interesa. Soy una flor de Van der Goes envuelta por entidades que habían dejado de abundar. Salgo de las piedras y, tomada de la mano de un fantasma, quiebro lo rígido. Basta de sentirme un título de película de cocina romántica, o una serie con pronto final donde soy la cantante de rock melódico ahogada. Sé que es lo que me falta, algo que tenía al nacer. Caigo al valle de los sueños. Percibo latidos en el cielo.
MabelBE

sábado, 2 de octubre de 2021

Sopor


Odio el alegato. Aún espero que el ritmo de una estrella me acompase el alma, y a la vez me miro detenida, testigo de mí misma.
Qué robotito, el corazón. Furia sin coraje que no perdona la ausencia en el espejo. No conozco mi edad pero aprendo entre el sopor a trepar al siguiente escalón. Poco me importa saber que viviré tediosos días ahogándome en la tristeza de mis narcisismos.
No alcanza con intuir que es posible amar en la diferencia. Una sonrisa curtida se levanta cada mañana sofocada por ilusiones ajenas mientras un paisaje sonando adelante me observa como propia, sin cesar.


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.MabelBe

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espera / mira y no perdona / trepa, vive, se
ahoga / suponte que ama: por qué se
queja? / acusa / pide / no
hay control
.

viernes, 11 de junio de 2021

Me volví

Me volví desorientada
de silencio suave, de piel alumbrada
y adherencia extraña, de amor a la gorra, de plaza
en canciones que siempre dejaron de ser.
Me vi en el vértice perpetuado de la esquina, en el tarro de los fideos, en la alacena
con reflejo de aromas que entibian el aire, en las formas de la gente
del amanecer a los gritos por la vereda.
Otra vez habité mi esperanza ingenua: ese ciclo de semillas 
entre lluvias sin mesura.
Fui
un poco
en la cotidianidad del desafecto oculto
de mil libros sin respaldo, en dos manteles, en el pequeño
adorno ruso, en cuatro platos
y en el juego de cortinas
que marcó la impaciencia de un tiempo pretendido como azul.
Para no olvidar
me envolví en desganados recuerdos del vacío
que dura hasta el fin de cada sahumerio
y me silencié en un “cómo no hablamos de ésto y lo otro”.
Contemplé con pena el tono, siempre a punto de tragedia
que no volveré a sufrir.
Busqué el mensaje “estamos bien” en el sueño de la siesta
y me volví 
desorientada
de esencia resbaladiza, de sillones verdes y alfombras pequeñas, del living
de otoño que brama actitudes ciegas de tristeza, de esta atmósfera 
de permanente abandono
que me quedó como herencia, del "ponete una camperita".
De estas alas
que 
no sé como 
siguen planeando
sobre un vértigo de poesía sin metáfora
que se va de mí pero se queda aquí.

MabelBE
Mas o menos igual

miércoles, 9 de junio de 2021

Psique y Eros

Psique es la menor de tres hermanas hijas de un rey de Anatolia. Una princesa cuya belleza es indescriptible. Todas las mujeres la envidian. Todos los hombres que la miran quedan prendados de su hermosura y se olvidan de rendir pleitesía a Afrodita.
Y aquí comienza la historia, porque es precisamente Afrodita, celosa de la belleza de la mortal, quién envía a su hijo Eros (cuyo cometido era lanzar flechas al corazón para armar amores) para que le lance una flecha de oro oxidado, que la haga enamorarse del hombre más ruin que encontrase, así se volvía bien infeliz.
Pero, al ver a Psique, Eros se enamora perdidamente de ella, lanzando la flecha al mar. Espera a que la muchacha se duerma, y se la lleva volando hasta su palacio. Para evitar la ira de su madre, Eros se presenta a Psique siempre de noche, en la oscuridad, y prohíbe cualquier pregunta o comentario sobre su identidad.
Una noche, Psique le cuenta a su amado que extraña a sus hermanas y desea verlas. Eros acepta a regañadientes, advirtiéndole que querrán acabar con su dicha. A pesar de todo, a la mañana siguiente Psique se encuentra con ellas, quienes, envidiosas como siempre, le indagan acerca de su marido sin cesar. Al no poder explicarles como es él, ya que no lo ha visto nunca, acaba confesando que no sabe quién es. Sus hermanas le dicen que seguramente es un monstruo y que por eso oculta su apariencia, y la convencen para que en mitad de la noche encienda una lámpara y lo mire.
Psique es muy curiosa, es su mayor problemita, junto a la inseguridad. Entonces les hace caso, y esa noche prende luz para observarlo. Solo que, al verlo tan hermoso, se emociona y derrama sin querer una gota de aceite hirviendo sobre la cara de Eros, quién despierta y -decepcionado y con muy poca paciencia y comprensión, por qué no decirlo- termina abandonándola.
Psique se desespera, se encuentra sola y loca de amor ruega a Afrodita que la ayude a recuperar a Eros.
La diosa, rencorosa (aunque no tanto como las hermanas), le ordena realizar algunas tareas dificilísimas como condición para recuperar a su amor, y con la esperanza de que no las supere. Pero Psique las va sorteando una a una, hasta que llega a la última, que es ir a buscar un cofre al Hades. Llega allí, y Perséfone, diosa de la ultratumba, le dice que lo que hay en el cofre es sólo para Afrodita. Psique, con el cofre en la mano piensa que ahí adentro hay poder, que eso la haría fuerte para reconquistar a Eros, y cosas así, olvidando que la curiosidad y la baja autoestima ya la habían jorobado antes.
Lo abre. Prueba no superada. En vez de encontrar poder, encuentra sueño eterno. Cae instantáneamente desplomada en la hierba, con condición de eternidad.
Eros, en tanto, sigue sus andanzas pero no puede olvidarla. Llevado por el amor de siempre la rescata, y luego pide a Zeus vivir junto a su amada para siempre.
Así es como, poco tiempo después, concedido el deseo de Eros, Afrodita y Psique (ya inmortal por el favor de los dioses) hacen las paces, y permanecen todos juntos en el Olimpo. Felices por siempre jamás, por la eterna virulencia y algarabía de los tiempos y las sonrisas. Sin frío, sin hambre, sin mayor dolor que la vanidad. Dioses tienen que ser. Lindísimos, limpios, sanitos, exitosos, buen clima, cero aburrimiento. De las hermanitas ni idea, seguirán en Anatolia...
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MabelBE
Sobre la historia de Psiquis y Cupido

martes, 8 de junio de 2021

Madera

Escribe sus visiones en pedazos de madera. Una y otra vez, caminando bajo el cansancio de cualquier ciudad al anochecer, en el comedor con una lámpara amarillenta sobre el rostro, antes de la cena. Durante la primera mitad de las mañanas nubladas, en los veranos sin mosquitos [no tiene noción de que fue el primero que dejó ese amor a pesar de que a menudo duda sobre si alguna vez lo vivió, pero ¡cómo lo hicieron sufrir cuando escuchó que ya no lo querían!].
Corta árboles sólo para que las astillas concentren su historia, luego enciende el fuego y espanta a los fantasmas sin detenerse a describirlos. Es un ángel a la vez.

MabelBE

lunes, 7 de junio de 2021

"Te estás aburriendo"



Los círculos de la energía se fundieron en mi pecho, volví a comprobar tal cercanía y me pregunté por qué mantener vivo un lugar donde se activan alarmas tramposas que golpean el corazón, entre otros desastres. "Pensás mal, no estás viendo, te alejás”. Pero entre la angustia escuché un “por fin”, así que durante otro rato disfruté del darme cuenta, dejándome ser, a mi suerte y voluntad, en la entraña central.  
Todos los hirientes aparatos que construí y reconstruí, hicieron que me pierda mirando un horizonte de artilugios sin final. Cuando entre los trastes divisé la costumbre desazonada de presionar al alma, la visualicé sorprendida, repulsiva, enojada, con mi cara y otra vez me espanté.  
Un tiempo muerto hizo aparecer la palabra 'difícil', que me trajo a que todo puede ser más fácil.  
Al final, lo irreversible de un cansado malsentir se abrió en exposición y sentí pena, los círculos volvieron a expandirse. Un raro mecanismo de limpieza me los extirpó como sábanas tendidas a un sol de niñez campestre, y se fueron corriendo a la aventura. Al desaparecer, el último esparció esperanzado el vaho del olvido.
MabelBe

jueves, 20 de mayo de 2021

Hasta pronto


observo esta otredad
del alma 
y del motivo
..........de recuerdos descubiertos
..........que se vuelven adjetivos

....todas vueltas
......sin consecuencias

es decir
no encuentro algo hay mas grande
no sé bien 

cómo expresarlo

...........estoy en pausa
..............................sin garantías
...............en un revuelto de dulces y amargos

la única mentira es que hay una verdad

todo se llena de mística y de anécdotas
.................................................de cualquiera

otra vuelta
.........ésta es mía
..........................................atrás
....................................hacia abajo y hacia atrás
....................................................hacia mí

.................en lo interminable del detalle
su trama hipnótica
......................cotidiana
..................pesa

tantas tristes suaves intenciones deshabitadas

.....malviven 
................en el reflejo de las primeras luces vistas
.............y en el olor a adiós

..................que dejan aquellos mismos adjetivos 
..................................................................vueltos 
.....................................................................sustantivos

todos gritan
que son un hasta pronto

en el lugar vacío

MabelBE

viernes, 30 de abril de 2021

Protagonista 01


Se asoma desde el borde filoso del lenguaje

al vacío

pesado

sin poder mirar abajo.

Es inadecuadamente fiel al desarraigo evitado

y se resigna, casta o estúpidamente, a la agonía

mencionada en la palabra "lacio"

por el yo poético número 23.

El ritmo, igual que el aire de los poemas

escribe el espíritu de la protagonista.

Adormece.

La música no siempre es una guirnalda, puede ser una silla.

La muerte que se esconde en el verso 3, pasa al verso 14

y se queda ahí

sin vuelo

hasta ahora, eternamente.

No pendiente de sí, pero sí de su literatura irresuelta

la protagonista expande el interés de sus primeros poemas

a los últimos

y pronuncia un "genial".

Sigue sin comprender lo difícil

y sigue sin entender el esfuerzo.


                                                   mab·bellan / mismo·lugar

martes, 12 de enero de 2021

Entre las manchas de un lugar que nunca fue


Una carta a medio escribir, manchas, un lugar que no fue. Se abre el pecho permitiendo la entrada de las voces de la calle. Las ranas duermen, vaya una a saber dónde. Queda asentado que cuando alguien tase nuestro derroche de horas y una voz rara nos advierta acerca de las insensateces cometidas, nada ocurrirá con el pecho, con las ranas, con las manchas. Y será el transcurso una contemplación de infiernos para que, por fin, resulten desconocidos o inofensivos de tan conocidos.
Aquí hay tinta derramada. Aquí hace calor. Y mientras la boca cosida quisiera ser carcajada a flor de piel, mientras el aullido ahogado de los muebles se compadece de este cansancio que se anuda a los ojos, la carta no finaliza.

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MabelBe
versión original emitida por Cemav, octubre de 2000