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domingo, 11 de enero de 2026

Cosas en las que cree Ballard

· Creo en el poder de la imaginación para rehacer el mundo, liberar la verdad que hay en nosotros, alejar la noche, trascender la muerte, encantar las autopistas, congraciarnos con los pájaros y asegurarnos los secretos de los locos.
· Creo en mis propias obsesiones, en la belleza de un choque de autos, en la paz del bosque sumergido, en la excitación de una playa de vacaciones desierta, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos de varios pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.
· Creo en las pistas de aterrizaje olvidadas de Wake Island, señalando a los Pacíficos de nuestras imaginaciones.
· Creo en la belleza misteriosa de Margaret Thatcher, en el arco de sus fosas nasales y el borde de su labio inferior; en la melancolía de los conscriptos argentinos heridos; en las sonrisas perturbadas de los empleados de estaciones de servicio; en mi sueño sobre Margaret Thatcher acariciada por ese joven soldado argentino en un motel olvidado, observados por un empleado de estación de servicio tuberculoso.
· Creo en la locura, en la verdad de lo inexplicable, en el sentido común de las piedras, en la demencia de las flores, en la enfermedad reservada para la raza humana por los astronautas del Apolo.
· Creo en el desarreglo de los sentidos: en Rimbaud, William Burroughs, Huysmans, Genet, Celine, Swift, Defoe, Carroll, Coleridge, Kafka. 
· Creo en la muerte de las emociones y el triunfo de la imaginación.
· Creo en todos los niños.
· Creo en todas las mitologías, recuerdos, mentiras, fantasías y evasiones.
· Creo en el misterio y la melancolía de una mano, en la amabilidad de los árboles, en la sabiduría de la luz.


'What I Believe', by J.G. Ballard / Interzone, Nº8, Summer 1984

martes, 23 de diciembre de 2025

El dia que aparece


El dia que aparece
con un ritmo que no pide permisos
rehace el paraíso en la memoria inmediata.
      El humor vuelve a pisotear
      liviano 
      el pasado
        y una rueda de existencia
        aumenta los giros del amor.
Es entonces el sol
en el camino
        la forma
        natural y colorida
    de un concierto profundo
    por venir.
              No sólo revitalizante.

              Algo más que no me mata
              más todo lo que esto implica.


MabelBe
Hay un ruido en el paisaje

domingo, 16 de noviembre de 2025

Camino komorebi

Un día vi el momento exacto en que una mujer entendía que su interior era un árbol desparejo, con raíces que avanzaban sin permiso y una copa que no sabía todavía cómo sostener el viento. La miré justo cuando descubría que ignoraba sus porqués; su expresión de sorpresa me desarmó. Pensaba en lo que debía estar sintiendo y, mirándola, me disolví.

Durante años creí encontrarme, hasta que el poder del mundo, con su red prolija de fabricar subjetividades, volvía a capturarme. Sin apuro, sin pausa, dejé que la vida pasara como pasan los días cuando una no mira: sin advertir el primer brote, sin registrar la última hoja.

En este tiempo, la intuición, mi compañera —ese fresno, ese ciruelo— fue levantando las partes de mí que habían quedado quietas. Sigo avanzando, incluso cuando el viento me arroja contra puertas, paredes o ventanas. Estoy en contacto directo con mi devenir. Y aún conservo aquella doble sorpresa: la de ella al comprenderse por primera vez, y la mía al descubrir que ambas éramos una sola revelación. / MabelBe.


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lunes, 20 de octubre de 2025

El roce que insiste

Una presión mínima, un roce interno,
un eco sin fuente que se percibe como viento
que no toca nada, pero insiste,
como si el aire supiera cosas que la mente no archiva.

Cuando habla lo que no pudo decirse,
su ausencia 
es el síntoma antes del síntoma.
El cuerpo recordando
los brazos extendidos de una historia incompleta.

Y ahí intento mirar, sujetar el hilo del malestar,
pero el hilo que se disuelve en los dedos
me hace sentir el propio acto de buscar
y a la vez lo que me mantiene escondida.

Hay momentos en que se deja ver
durante un segundo y su luz periférica.
Entonces soy esa mirada 
que pesca algo en el borde de la visión,
y hace toser al alma, 
buscando expulsar el polvo
de un miedo antiguo y sin nombre.

Después todo vuelve a su sitio. 
La normalidad.
El mate, la calle, las palabras de siempre,
la paciencia del animal que duerme,
pero nunca descansa del todo.


Cuartetos / MabelBE

Lo que queda en el hueco

Es un pulso que no pide permiso, 
su roce anterior a cualquier nombre
hace crecer a una hiedra indefinidamente.
No existe muro que lo contenga. 
Su nostalgia es la raíz exacta
de una melancolía que da sombra sin reloj. 
Sube por la memoria como un murmullo sin verbo
y con su silencio sostiene la quietud de lo inevitable. 
Mi mente busca entre esta niebla y, 
cuando su risa sutil la rodea,
dos presencias se encuentran en el centro de sí mismas, 
sin negociar,
sin necesidad de argumento, sólo respirando. 
En el hueco que dejan,
yo.


Cuartetos / MabelBE

sábado, 11 de octubre de 2025

Epifanía doméstica

Frente al espejo, la canilla respira un hilo de agua
y parece acostumbrada a esperar.

Sesenta y un años
ignorando el mapa
de mi mano.

Lavaba la piel, no el gesto;
el borde, no el centro.

Esta fue la vez diferente.

Doblé los dedos hacia adentro,
jabón en los costados,
el dorso, las orillas.

Pasé sesenta y un años
rozando la canilla sin verla,
esos descuidos transparentes.

Este agua siempre me lavó
con la memoria de no haber sabido
que la ignorancia se esconde en las pequeñas cosas.

Sobre todo ahí.

Todavía me sorprende.


MabelBe / ElEnte

viernes, 10 de octubre de 2025

Mayor

Se huele madera húmeda.
El aire se sostiene apenas,
como un sueño respirado demasiadas veces
que recuerda algo
que ya no quiere decir.
A veces creo escucharme,
pero viene de más abajo.
Acá, solo el zumbido que enciende
la única lámpara que no parpadea.
Los recuerdos se esconden de inmediato.
El olor del sol en el pasto, voces que se disuelven,
un escalofrío que me hace retroceder
y avanzar al mismo tiempo.

Antes intuía la escalera.
Ahora, entre la niebla,
veo los primeros escalones por subir.

Los bordes del círculo iluminado
se rinden a la oscuridad que los rodea.
No puedo abarcar la totalidad,
ni siquiera imaginarla.
Pero hay algo más allá
y, por un instante, lo rozo con la mirada.



MabelBel