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LA EXHIBICIÓN NO SUPONE ARROJO PROFUNDO, LA TRANSPARENCIA SÍ.

viernes, 23 de junio de 2017

Borges. La noche cíclica

Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras:
los astros y los hombres vuelven cíclicamente;
los átomos fatales repetirán la urgente
Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras.

En edades futuras oprimirá el centauro
con el casco solípedo el pecho del lapita;
cuando Roma sea polvo, gemirá en la infinita
noche de su palacio fétido el minotauro.

Volverá toda noche de insomnio: minuciosa.
La mano que esto escribe renacerá del mismo
vientre. Férreos ejércitos construirán el abismo.
(David Hume de Edimburgo dijo la misma cosa).

No sé si volveremos en un ciclo segundo
como vuelven las cifras de una fracción periódica;
pero sé que una oscura rotación pitagórica
noche a noche me deja en un lugar del mundo

que es de los arrabales. Una esquina remota
que puede ser del Norte, del Sur o del Oeste,
pero que tiene siempre una tapia celeste,
una higuera sombría y una vereda rota.

Ahí está Buenos Aires. El tiempo que a los hombres
trae el amor o el oro, a mí apenas me deja
esta rosa apagada, esta vana madeja
de calles que repiten los pretéritos nombres

de mi sangre: Laprida, Cabrera, Soler, Suárez...
Nombres en que retumban (ya secretas) las dianas,
las repúblicas, los caballos y las mañanas,
las felices victorias, las muertes militares.

Las plazas agravadas por la noche sin dueño
son los patios profundos de un árido palacio
y las calles unánimes que engendran el espacio
son corredores de vago miedo y de sueño.

Vuelve la noche cóncava que descifró Anaxágoras;
vuelve a mi carne humana la eternidad constante
y el recuerdo ¿el proyecto? de un poema incesante:
«Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras...»

Olvido, para que


Visto desde adentro, pienso que escribí poemas prolíficos en una época honesta, con atardeceres que merodeaban la luna y con ataque de pánico al acercarse. Después, algunas confesiones y la unión por contagio del vacío de los huecos entre películas diferentes, hasta llegar a la mentira del dolor. Hoy, alguna tarde cruza esta cuestión brutal volando por mi memoria y de inmediato la incorporo mientras los silencios dicen "ya basta de esta fastidiosa orfandad"..Visto desde afuera, desde el espacio exacto que abraza lo que parecía inolvidable -pero que, como todo lo que se abandona, se va- el recuerdo me clava los ojos, volviéndose viento huracanado en la aureola espiritual de lo ya ido hasta desaparecer. En esta mirada el descuido no existe, y entonces no puedo discutir sobre una historia adentro de un poema, sobre la falta de elegancia o de respeto, o sobre la lealtad, porque son apenas la parte descolorida de lo anecdótico.
Así que me dejo estar y vaiveneo. Para aquí, para allá, para aquí, para allá. El recuerdo, el olvido, el nuevo abrazo, la lealtad, la deslealtad, otra sonrisa, el recuerdo, unos besos vividos desde el perfil. Y el olvido, que otra vez ha venido, en una nueva mirada, tibia y suave, de tarde de domingo y de Palermo. La cosa al fin produce gracia: absurdo, el recuerdo clavando sus ojos en lo grosero del olvido. Y como una balanza buscando equilibrio, querer escribirlo.

MabelBe

domingo, 11 de junio de 2017

En patria

Voy por diagonales y calles cortadas buscando, entre espacios alejados o más cerca, en el medio de los ojos. Es a lo que quiero pertenecer, viva en ella o fuera de ella. La bandera, con colores equilibrados en un enredado minimalismo soberano, envuelve deseos con destellos del cielo de cada siguiente noche, ese que saca estrellas, o sonrisas, que es lo mismo. Puede romperse las veces que quiera, naturalmente tarde o temprano ordenaré sus pedazos. Puedo registrarme desde la inexperiencia de un personaje que no mide el peligro o desde el gesto del momento más absurdo, y así y todo siempre estaré guarecida bajo la transparencia sus censos justos. Puedo invisibilizarme, resbalar, arrepentirme, telepatizar como un elefante sin encontrar respuesta y llorar, colgarme del vacío, no crecer, burlarme de todo lo que camina frente a mí, condenar, condenarme, que en mi patria no cambia el tiempo ni el tono. En mi patria los habitantes descansan bondadosos, mientras las aguas se aquietan suavemente dentro de una represa esencial que, en simultáneo, siembra flores de todas las estaciones. Camino a través de diagonales y calles cortadas, y siempre la encuentro porque es el punto de calor, y me paro a recordar que antes estuve parada ante el amor de la virgen de la angustia; y antes aún, tanto tiempo frente al espejo de la falta de emoción. O cuando preguntaba `que pasa´ a mujeres y hombres que escribían poesías en fila y monologaban masticando el pasto de la vanidad. Y mucho tiempo atrás, cuando sólo observaba, entre parentescos que tampoco sabían. Camino a través, no es una aldea de cuento maravilloso, no es una historia ficcional, no es el terror ni el amor. Camino sobre lo que existe. Solo así llego. 
MabelBE

viernes, 2 de junio de 2017

Salida entrada salida

................Cada SALIDAes
.............................una
.........................entrada ...A
...................otro lugar.

......................................................................................................................Tom Stoppard

El resto es verso

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