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LA EXHIBICIÓN NO SUPONE ARROJO PROFUNDO, LA TRANSPARENCIA SÍ.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Pacto

El sol turba en la ventana, bajo el agua se intuyen rayos somnolientos pactando con heridas, con miedo a vivir inmóviles. Especulando con la muerte, en una mano se agigantan los surcos, la otra sostiene esos surcos y a la ilusión de que vengan lluvias a aumentar comienzos para que no suceda el signo resignado. Quedan pocas almas espontáneas. Seamos el significante del sentimiento sin prohibir palabras, hasta quedarnos sin ojos, y acompañemos los restos transformados en noche hasta la próxima mañana, como los restos de magia que quedan en la costa. El amor no vive en paridad con el instinto, como suponían mis deseos, es una manifestación de alta calidad que todo lo altera. La ventana está distinta, y yo, aunque sigo sin saber de qué se trata, ya no permanezco indiferente a estos alrededores de su gesto. Firmo el pacto, el pacto borroso, otra vez, con la misma intensidad de aquel primer día, hace tanto tiempo.

MabelBE

viernes, 28 de julio de 2017

Entre palabras raras

Aún en el letargo que propone la bienvenida a enamoramientos que de tan lejanos son jugarretas, desde la reducción de la realidad con formas geométricas ténues, salto a la abstracción de emociones que mueven máquinas azarosas y melancólicas. No va a instalarse en mí ese reflejo en el tiempo, sólo me dejo encarcelar afuera de la jaula hasta que el tono caprichoso de su belleza borre las fronteras de lo irracional. Cuando quiero entrar, despierto, deforme y entre palabras raras. La pesadilla intenta parirme, pero soy irreflexiva y amo los finales felices, por eso me aborto. Aún en el letargo saludo con la mano en alto desde donde llegué volando antes que todos y yo misma, a salvar mi mundo.

MabelBE

domingo, 23 de julio de 2017

Belleza otra vez por aquí


El tiempo que revive en el recuerdo de otras veces, la misma emoción perceptiva del amor que, sin cesar, renace y completa al espíritu. La felicidad en el tiempo y en el sueño donde me contabas sobre ese paisaje que veíamos desde una colina. La lealtad fluye y circula, y lo contrario desaparece sobre la banquina, de aquel mediodía mágico, su ruta con plantas y flores de enormes colores, yendo. En lo que amé y amo soy mi propia búsqueda y esas tardes de primavera sentada en el pasto con la frescura del sol cuando baja. Cuando me encontré cara a cara con mi fidelidad y el honor que no tiene prisa, fui aquellos con los que comparto la suave subida al cerro de los sueños cumplidos. Belleza otra vez por aquí.

MabelBE

viernes, 23 de junio de 2017

Borges. La noche cíclica

Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras:
los astros y los hombres vuelven cíclicamente;
los átomos fatales repetirán la urgente
Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras.

En edades futuras oprimirá el centauro
con el casco solípedo el pecho del lapita;
cuando Roma sea polvo, gemirá en la infinita
noche de su palacio fétido el minotauro.

Volverá toda noche de insomnio: minuciosa.
La mano que esto escribe renacerá del mismo
vientre. Férreos ejércitos construirán el abismo.
(David Hume de Edimburgo dijo la misma cosa).

No sé si volveremos en un ciclo segundo
como vuelven las cifras de una fracción periódica;
pero sé que una oscura rotación pitagórica
noche a noche me deja en un lugar del mundo

que es de los arrabales. Una esquina remota
que puede ser del Norte, del Sur o del Oeste,
pero que tiene siempre una tapia celeste,
una higuera sombría y una vereda rota.

Ahí está Buenos Aires. El tiempo que a los hombres
trae el amor o el oro, a mí apenas me deja
esta rosa apagada, esta vana madeja
de calles que repiten los pretéritos nombres

de mi sangre: Laprida, Cabrera, Soler, Suárez...
Nombres en que retumban (ya secretas) las dianas,
las repúblicas, los caballos y las mañanas,
las felices victorias, las muertes militares.

Las plazas agravadas por la noche sin dueño
son los patios profundos de un árido palacio
y las calles unánimes que engendran el espacio
son corredores de vago miedo y de sueño.

Vuelve la noche cóncava que descifró Anaxágoras;
vuelve a mi carne humana la eternidad constante
y el recuerdo ¿el proyecto? de un poema incesante:
«Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras...»

Olvido, para que


Visto desde adentro, pienso que escribí poemas prolíficos en una época honesta, con atardeceres que merodeaban la luna y con ataque de pánico al acercarse. Después, algunas confesiones y la unión por contagio del vacío de los huecos entre películas diferentes, hasta llegar a la mentira del dolor. Hoy, alguna tarde cruza esta cuestión brutal volando por mi memoria y de inmediato la incorporo mientras los silencios dicen "ya basta de esta fastidiosa orfandad"..Visto desde afuera, desde el espacio exacto que abraza lo que parecía inolvidable -pero que, como todo lo que se abandona, se va- el recuerdo me clava los ojos, volviéndose viento huracanado en la aureola espiritual de lo ya ido hasta desaparecer. En esta mirada el descuido no existe, y entonces no puedo discutir sobre una historia adentro de un poema, sobre la falta de elegancia o de respeto, o sobre la lealtad, porque son apenas la parte descolorida de lo anecdótico.
Así que me dejo estar y vaiveneo. Para aquí, para allá, para aquí, para allá. El recuerdo, el olvido, el nuevo abrazo, la lealtad, la deslealtad, otra sonrisa, el recuerdo, unos besos vividos desde el perfil. Y el olvido, que otra vez ha venido, en una nueva mirada, tibia y suave, de tarde de domingo y de Palermo. La cosa al fin produce gracia: absurdo, el recuerdo clavando sus ojos en lo grosero del olvido. Y como una balanza buscando equilibrio, querer escribirlo.

MabelBe

domingo, 11 de junio de 2017

En patria

Voy por diagonales y calles cortadas buscando, entre espacios alejados o más cerca, en el medio de los ojos. Es a lo que quiero pertenecer, viva en ella o fuera de ella. La bandera, con colores equilibrados en un enredado minimalismo soberano, envuelve deseos con destellos del cielo de cada siguiente noche, ese que saca estrellas, o sonrisas, que es lo mismo. Puede romperse las veces que quiera, naturalmente tarde o temprano ordenaré sus pedazos. Puedo registrarme desde la inexperiencia de un personaje que no mide el peligro o desde el gesto del momento más absurdo, y así y todo siempre estaré guarecida bajo la transparencia sus censos justos. Puedo invisibilizarme, resbalar, arrepentirme, telepatizar como un elefante sin encontrar respuesta y llorar, colgarme del vacío, no crecer, burlarme de todo lo que camina frente a mí, condenar, condenarme, que en mi patria no cambia el tiempo ni el tono. En mi patria los habitantes descansan bondadosos, mientras las aguas se aquietan suavemente dentro de una represa esencial que, en simultáneo, siembra flores de todas las estaciones. Camino a través de diagonales y calles cortadas, y siempre la encuentro porque es el punto de calor, y me paro a recordar que antes estuve parada ante el amor de la virgen de la angustia; y antes aún, tanto tiempo frente al espejo de la falta de emoción. O cuando preguntaba `que pasa´ a mujeres y hombres que escribían poesías en fila y monologaban masticando el pasto de la vanidad. Y mucho tiempo atrás, cuando sólo observaba, entre parentescos que tampoco sabían. Camino a través, no es una aldea de cuento maravilloso, no es una historia ficcional, no es el terror ni el amor. Camino sobre lo que existe. Solo así llego. 
MabelBE

viernes, 2 de junio de 2017

Salida entrada salida

................Cada SALIDAes
.............................una
.........................entrada ...A
...................otro lugar.

......................................................................................................................Tom Stoppard

El resto es verso

domingo, 30 de abril de 2017

Lectura, viajes, amor



Que al ser humano le apasiona viajar es una cuestión que nadie discute. Desde siempre. El por qué, es más complicado de explicar porque los viajes son parte indisoluble del espíritu y, ya se sabe, el espíritu es algo escurridizo. Tal vez sea que concede el hábito de vivenciar colores, hasta entonces ignorados, y a la realidad del mundo, dentro de la dimensión vital que encierra cualquier viaje, y esto es algo que todos deberíamos vivir. Tal vez sea que viajar es una actividad física, una actividad psíquica, y una actividad espiritual, constantemente interrelacionadas, en continua transmutación. Como el amor. Como la lectura.

Pienso que todo paisaje es como un libro, que admite amorosamente miles de lecturas y permite que cada paseante resignifique -en ese presente original- el suelo donde está parado, otorgándole un sentido especial a partir de la propia experiencia personal.

Así como la lectura forma, transforma, informa y conforma, colocando al lector en perspectiva con lo que es íntimamente, enfrentándolo a su propia esencia, cada paisaje que ingresa al ánimo del viajero es una nueva herramienta para su vida, la que lo acunará y sostendrá imprimiéndole energía cuando sea necesario, la que le permitirá reinventarse a través de la enseñanza de lo vivido a lo largo de su existencia.

Cada individuo es un universo, una suma de paisajes que sus ojos aún no miraron. O una búsqueda propia del mundo, cada vez que imprime su mirada personal a cada horizonte. Hay viajeros a los que les encanta la ciudad y las calles con sus vidrieras, los hay exploradores de paisajes característicos, mientras que otros buscarán conocer las costumbres mezclándose con la gente del lugar. Y asimismo, cada sitio posee una energía determinada, única pero que actúa diferente según la persona. Viajar es una lectura, porque viajar es sentir el movimiento del entorno y la evolución de sí mismo adentro de la vida. Por ésto digo que cada viaje es una historia de amor, con el entorno, con el paisaje, con la cultura y el arte del sitio visitado, con el aire y con los atardeceres, con el aprendizaje.

A dos personas les puede gustar mucho el mismo sitio, ponele Merlo, en San Luis, y cuando les preguntas que es lo que le encuentran de maravilloso, una te dirá que la energía del lugar y su gente, otra te contará acerca de la mansedumbre de sus pájaros, como habrá quién retiene el color indefinidamente bello de sus cerros y quién se maraville con el águila que baja a comer todos los días a la misma hora. Igual pasa adentro de varias personas que leen un mismo texto.

El viajar nos entrena la capacidad, la aptitud y la actitud para ver lo nuevo, lo extraño, lo no cotidiano. Nos cambia la mirada, como cada historia de amor. Nos permite el milagro de la resignificación, como cada nueva lectura. Viajar nos vuelve más maduros, más profundos, más humanos; hace que nos sintamos más cerca del mundo porque conocer un poco más el mundo que nos sostiene es conocernos más a nosotros mismos, con una manera que no se circunscribe a ningún lugar concreto y se asienta en algo más profundo: su esencia maravillosa, la que deja la huella interna, ese gusto a cosa insuficiente e imperfecta que impulsará al próximo viaje; y así… porque el viajero asume como propia la aventura de sentir que siempre habrá una emoción para emprender, como un lector ante el libro, como cuando sentís cerca al amor y le sonreís.




MabelBE ·  2008

viernes, 28 de abril de 2017

Eso

Lo que pasa es que necesito ir completándome, aunque a veces con el centro un poco hacia el afuera. Soy como un opúsculo, una escritura guiada y a la vez investigándome. Un cerco con vida propia que crece, se aísla, se frustra cada vez que se envalentona, y avanza. Avanzo como un animal sinuoso y me transformo en lilium, muchos liliums, grandes colores. Y más adelante ahí voy, río con piedras abajo, como si no supiera. Y cuando me invade esa pulsión de felicidad, que dura rato largo y se busca que vuelva después siempre y siempre después, ahí me encuentro un poco y me reconozco en un despliegue de hermosura al saludar a mi alma, y luego al abrazar a mi propio espíritu, que es como abrazar a la tierra y a la energía de la tierra, el todo de todos. Y a la vez, adentro de una burbuja que define mi propio entendimiento, desprecio lo que soy. Todo es momentáneo, pero bien vertiginoso. Por dónde te vería entrar?, cómo?, con qué fuerza maravillarías mi aura?. No quiero ser usada por la indiferencia de la exposición. Temo que eso me mate para siempre. Y a la vez te busco, sé que cuando aparece la noción también aparece el miedo. Tan feroz, aquel todo de todos. El día que explote, el mundo va a cambiar. Por eso necesito completarme. Y para contemplar al amor de paseo, elegante, en el mas cómodo azul, haciendo desaparecer este sinsentido. Si pudieras igualar, si hubieran podido igualarlo. O si yo pudiera hacerlo. Claro que sé lo que necesito, eso es lo que pasa.

MabelBE

miércoles, 26 de abril de 2017

Escritura

Ser escritor significa que uno descubre en sí mismo una segunda personalidad oculta y en un esfuerzo paciente de muchos años hace que ésta y su entorno salgan a la luz. La literatura es para mí lo más valioso que creó el ser humano para entenderse a sí mismo. / Orhan Pamuk.

sábado, 18 de marzo de 2017

Ilativo

Progresivamente, a veces urgente y otras como que no pasa nada, en direcciones ajenas hacia otras direcciones ajenas, cada dia más adentro de este sopor naturalizado, esta humanidad -de humanidad extraviada} va perdiendo la intuición.  MabelBE


miércoles, 15 de marzo de 2017

María la nube

María la nube: 
Camino entre espinas en la oscuridad
hacia aquello que fue hacia lo que será
y mi única arma mi único sostén
son mis uñas violetas como el ciclamen.

El antifonista: 
La vi en todas partes. Con una copa en la mano mirando el vacío. Escuchando discos en el piso. Caminando por la calle con anchos pantalones y un viejo impermeable. Frente a las vidrieras para niños. Más triste entonces. Y en las discotecas, más nerviosa, comiéndose las uñas. Fuma incansablemente. Está pálida y hermosa. Pero si le hablas no te oye. Como si algo sucediera en otra parte -algo que sólo ella percibe y la espanta. Aprieta tu mano, lagrimea, pero no está allí. Nunca la toqué ni tuve nada de ella.


María la nube [María Nefeli] / Odysseas Elytis

sábado, 11 de marzo de 2017

Cosas variadas

En esa gente de río que es como un nene inocente, de picardía inocente, en que el río no es el mar, en cómo harta la vergüenza,
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en que vamos para el lado del bien por la imagen de eterno bien de un ser invisible que observa todo y no lo conozco pero le obedezco demasiado, y qué es el bien,
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en que si impulsáramos a la tristeza para que salga por los ojos -como un torrente aceitoso de afectividad mal ubicada- y una vez que termine verificáramos que sea para siempre el olvido de esta mirada agrandada, de este dolor profundo, de los gestos azules y estúpidos, de semejante destierro, de semejante desgracia, de esta mierda de tristeza, muérdago y estrago, todo junto,
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en remolinos de ideas para pisar los lugares de mis sueños principales,
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en que quisiera cansarme de este desgarro, en el mar, en que me cuesta aprender cómo suceden los fastidios, otra vez en el mar
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en que por qué no aparece la fuerza de esta lucha primaria en alguna parte del cuerpo, así puedo decidir dónde me ubico (en el bien o en el mal que hay en el bien) y dónde, en cada batalla de este caos de contínuas guerras humanas,
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en cómo puede ser que de pronto el día se ponga así, fresco, cómodo, hermoso, 
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en que por ahí nos gobierna un pato sturgeoneano, en que voy descubriendo mis boicots,
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en que no sé si pedir perdón o no, basta de espejos y conejos turbios, en cómo decir cualquier cosa,
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en las sociedades de los universos mágicos y modestos y en los límites y razas, y en el sufrimiento, y me proyecto y desproyecto de todo lo que pasa por mí, por aquí, y sin recomponerme saludo.



MabelBE

viernes, 10 de marzo de 2017

Tanta daga

Vos sabés que a veces me pongo a pensar en histerias, fobias, pánicos, esas porquerías, y me digo que soy un cartel mal puesto en la calle, una actriz que tapa los destellos felices malactuando dos o tres destinos a la vez. Soy una desterrada, llena de regalos griegos.
Pero no soy la única, me parece. Miradas casi decrépitas en las fotos, salvo la del abrazo familiar, ruegos constantes por recuperar la infancia.
Tanta arruga en tan poco tiempo, preguntas en el "te acordás" de una primera persona plural...
 
Hay cosas que busco saber, asumo esta búsqueda desde un espacio que me impide envejecer. Y sus continuaciones madrazas, consentidas en la poesía. 
Y vos sabés que les tengo ternura. Por momentos a unos, luego a los otros, y así. Tan raro. Será esa pena que me han transmitido y que permanece en el tiempo, será que nunca he amado, que sólo percibo el cariño y la mecánica de la ayuda?. 
Esperaré. No tengo elección. A pesar de las palabras repetidas, lo que vale son los ojos. 
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Dicen que se fracasa cuando se parte de una ambición vacía, en lugar de hacerlo desde un sentimiento concreto. Pero puede haber fracaso en ambos casos. Y en los adyacentes.
Una sumatoria de corazones "dejándose elegir" es un ejemplo de que se puede, a pesar de haber presentado la renuncia, permanecer en el enganche de los entretelones. 
Yo soy una actríz fatal, ya lo sé, pero el diseño del repertorio principal tiene problemas, la música de cada una de las escenas hace agua, el guión está escrito con desgano y alegre desconocimiento. 

Harta, como vivir en un sitio del que no se forma parte. Vos sabés, tanto rejunte, tanta daga, tanto cariño sin pasión, tanta piel, tanta fobia, tanta histeria, tanto pánico. Qué necesidad, soportar en vida algo peor que la muerte, ser tantos en la misma cosa...

MabelBE

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