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LA EXHIBICIÓN NO SUPONE NINGÚN ARROJO, LA TRANSPARENCIA SÍ.

jueves, 26 de junio de 2014

Diccionario

Hay tantas cosas que nadie puede hacer por mí: sanar, enfermar, pensar, morir, comer, observar, odiar, sufrir, apreciar, imaginar, amar. Figuraciones que se vuelven genes incapturables y planean hasta desparramarse alrededor de una planicie de energía. Sensaciones que se vuelven sentimientos, cuando nadie más se da cuenta de que algo así está ocurriendo.

MabelBE

martes, 24 de junio de 2014

Cándida esperanza

En la misma bolsa de gatos está la espera del amor y el temor a los suplicios, no es novedad. Observo el olvido del anciano y los primeros pasos de un niño, recibo el aroma de las flores y escucho a la violencia, mientras admiro la eternidad, su inmutabilidad, su puta indiferencia.
A mí me atrae lo absoluto de lo perenne, a pesar de que hace mucho que no elijo la acción.
La misma, la única acción, la que contempla y no transmite más que un reflejo diferente en cada alma: la vida puesta en cándido y lejano infinito. Por eso hay sacrificio en mi esperanza, por la falta de prestigio al aventurarme a semejante antítesis, sintiéndome desde el vamos la más sola del universo.
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MabelBE

jueves, 5 de junio de 2014

Hoja

Quise hacia atrás, pero sólo alcancé a ver costado. Quise ser posibilidad de éxito y, en el enredo con amores que parecen humo pero son perfume ajeno, dejé a mi alma para que descanse un poco y durante muchos años no la fui a buscar. La despersonalización favoreció el recorrido, pero tengo un cofre con todo lo que fui perdiendo en el camino y que no se refiere a mí, en tiempos en que anduve por ahí sin preguntarme si esa era yo.
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Quise ser esa entidad que a veces sale de adentro para contarme con un arrullo seco y perfecto sobre mis implosiones, y me asustaron estas manos portando un bisturí que nadie me enseñó a usar. Luego mis cadenas de diálogo se borraron impunemente, y destilé esencias de nuevos paradigmas. Pero no importan los desatinos, cuento con la atmósfera del romanticismo. 

Soy una hoja que nace en la palma de la vida. Heredo lo que me es inevitable y lo acepto. Pero no soy yo la que reaparece lentamente.

MabelBE

martes, 3 de junio de 2014

Ebelina 32


El A-migo tiene a una especie de fraterno en Esiquio.
Es así su elección. Otra garra, o un consuelo…
Sus otras elecciones posibles: las bóvedas
astutas pero fácilmente reseñables,
que hacen temblar territorios
ante la sola cercanía de semejante cooperación.
También la disfonía, el disfavor, los disfraces disimétricos.
O los lugares desiertos de la disfamia, tan cruel.
Tanto dis, tanta entraña llena de óxido,
juego de palabras entrañando otras contemplaciones.
Esiquio y A-migo invariablemente miran.
Sus miradas de vaca ponen límites a los diagnósticos apresurados
Están presentes los disparadores disimulados y el terror
en mi intuición, displicente, usual y femenina,
que intenta llenarse de amuletos
por las dudas.

Otra escena que finaliza en el comienzo. Esiquio mirando. El A-migo mirando. Al lado, Ebelina, que sonríe a todo ensayo y a todo hecho. Lo demás: extras.


® Mabel Bellante, 1995

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