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LA EXHIBICIÓN NO SUPONE ARROJO PROFUNDO, LA TRANSPARENCIA SÍ.

domingo, 15 de diciembre de 2019

Tardío y profundo

Maligna como palabra de oro esta noche comienza.
Comemos las manzanas de los mudos.
Hacemos un trabajo que bien puede dejarse a su fortuna;
en pie permanecemos en el otoño de nuestros tilos, como rojas banderas pensativas,
como abrasados huéspedes del Sur.
Juramos por Cristo el Nuevo desposar del polvo con el polvo,
del pájaro con el zapato vagabundo,
del corazón con la escalera de agua…
Hacemos ante el mundo los santos juramentos de la arena,
juramos con gusto,
juramos en voz alta desde los techos del sueño sin imágenes
y agitamos la blanca cabellera del tiempo…
Ellos nos gritan: ¡Blasfemáis!
Desde hace tiempo lo sabemos.
Desde hace tiempo lo sabemos: ¿qué importa?
Vosotros moléis en los molinos de la muerte la blanca harina de la Promesa
y la ofrecéis a nuestros hermanos y a nuestras hermanas.
Nosotros agitamos la blanca cabellera del tiempo.
Vosotros censuráis: ¡Blasfemáis!
Lo sabemos de sobra,
que venga sobre nosotros la culpa
que venga sobre nosotros la culpa de todas las señales de peligro,
que venga el mar burbujeante,
el viento acorazado del retorno,
el día de la medianoche,
que venga lo que no ha sido todavía.
Que venga un hombre de la tumba.


PAUL CELAN
en: verseando.com

martes, 3 de diciembre de 2019

La vida que amo

Primero llega el perfume


Con sumo cuidado girar, levantar
las migas, liberar esquirlas
y saber que este juego
se juega con la sonrisa.
Girar al revés, donde siempre parece más
y levantar la tapa.
Primero llega el perfume.
Separar en la mente
los adverbios del pronombre.
Conceptualizarlo y sentir por fin 
la sensación de ser 
la única parte fraternal del paisaje
sostenida en mi todo.

..................................................MabelBE

El patio de Casares



El aroma de los jazmines
flota quieto en el aire,
donde se apagan suaves
tonos añejos de sol.
Y en los laberintos del piso,
un lento recorrido infantil
parece irse a cuentagotas,
en sus propias serendipias.
Cuando atardece el día,
vuelan pájaros eternos
que sumergen en estrellas
las costumbres cotidianas.
Pero si la noche inicia
bajo ruidos de tormenta,
en el patio de Casares
se ve tan grave el crepúsculo
que no se puede salir
sin desear quedarse en él
y en su mundo de llovizna.
Así de hermosas lucen
sus fuerzas derrotadas
al deshacerse de luz
la intimidad perfumada;
así de nostálgicas las baldosas,
su gris, idas y venidas, donde
es posible creer que descansan
espíritus de amor puro,
reserva estable del alma,
un acaso y su porqué.


                                   MabelBE





domingo, 15 de septiembre de 2019

De los adverbios

De los adverbios me gusta que acaben con los estertores magros de las acciones magras, que llenen los actos de adverbialidad, que los vuelvan corajudos, que los saquen de la nadería cobarde del que no se atreve. Eso me gusta, de los adverbios: que modifiquen los verbos, que ensanchen los límites, que hagan de la prosa un lugar habitable. / Mariana Travacio.

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