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LA EXHIBICIÓN NO SUPONE NINGÚN ARROJO, LA TRANSPARENCIA SÍ.

domingo, 2 de julio de 2017

Madredeus

Buscando la cosa real

Contemplo cómo se descomprime el tiempo en las pisadas, completando con una suave neofilia a desprevenidos que se transforman en clima y remanente de clima. Amo ese aire que evita la prolongación de sufrimientos. La vida se colorea cuando el amor improvisa intervenciones que muestran y demuestran ojos inundados de calidad de bien por sobre lo que sea. Puede parecer de fantasía la imagen de un mundo tan poco destructivo, donde no importa el narcisismo biológico ni los reveses, pero no temo a invasiones de recuerdos. Sé como es nunca perder el interés, me gustaría nunca dejar de hacerlo.
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MabelBE

sábado, 1 de julio de 2017

Hoy llovió y no hay esquinas

El agua salpica voces de aroma seco, como hojas de libro leído mil veces sin entenderlo. Hechas añicos, estas gotas nubladas que desconocen el rocío inventan relatos enredados entre signos de admiración y pregunta. No saben para qué, es odio pero no lo saben y acercan un temor desapercibido con ríos crueles y subterráneos que intentan abrir geometrías para que triunfe la escarcha. Y yo no quiero reírme fuerte por dolor, en las hojas no hay esquinas y en los pétalos no hay esquinas, se me desabrocha la blusa, la energía sufre, el agua no tiene esquinas. Yo creé estas lágrimas, y las gotas se sumaron, y en el medio de todo me estoy yendo. Entonces lloro de risa y las flores, que me ven como una entidad lluviosa, en el fondo de su raíz saben que el temporal no me detiene, que ni la escarcha me detiene, que sostengo el mito de una semilla con corazón renacido entre macetas de papel, y que -como ellas- un día me iré del todo. Mientras, reflejada en un mundo de ojos sin esquinas, la derrota murmura desolada algo, tal vez otro susto, la planificación del propio desamor, o una sequía. / Mabel Bellante.

viernes, 23 de junio de 2017

Olvido, para que


Visto desde adentro, pienso que escribí poemas prolíficos en una época honesta, con atardeceres que merodeaban la luna y con ataque de pánico al acercarse. Después, algunas confesiones y la unión por contagio del vacío de los huecos entre películas diferentes, hasta llegar a la mentira del dolor. Hoy, alguna tarde cruza esta cuestión brutal volando por mi memoria y de inmediato la incorporo mientras los silencios dicen "ya basta de esta fastidiosa orfandad"..Visto desde afuera, desde el espacio exacto que abraza lo que parecía inolvidable -pero que, como todo lo que se abandona, se va- el recuerdo me clava los ojos, volviéndose viento huracanado en la aureola espiritual de lo ya ido hasta desaparecer. En esta mirada el descuido no existe, y entonces no puedo discutir sobre una historia adentro de un poema, sobre la falta de elegancia o de respeto, o sobre la lealtad, porque son apenas la parte descolorida de lo anecdótico.
Así que me dejo estar y vaiveneo. Para aquí, para allá, para aquí, para allá. El recuerdo, el olvido, el nuevo abrazo, la lealtad, la deslealtad, otra sonrisa, el recuerdo, unos besos vividos desde el perfil. Y el olvido, que otra vez ha venido, en una nueva mirada, tibia y suave, de tarde de domingo y de Palermo. La cosa al fin produce gracia: absurdo, el recuerdo clavando sus ojos en lo grosero del olvido. Y como una balanza buscando equilibrio, querer escribirlo.

MabelBe

domingo, 11 de junio de 2017

En patria

Voy por diagonales y calles cortadas buscando, entre espacios alejados o más cerca, en el medio de los ojos. Es a lo que quiero pertenecer, viva en ella o fuera de ella. La bandera, con colores equilibrados en un enredado minimalismo soberano, envuelve deseos con destellos del cielo de cada siguiente noche, ese que saca estrellas, o sonrisas, que es lo mismo. Puede romperse las veces que quiera, naturalmente tarde o temprano ordenaré sus pedazos. Puedo registrarme desde la inexperiencia de un personaje que no mide el peligro o desde el gesto del momento más absurdo, y así y todo siempre estaré guarecida bajo la transparencia sus censos justos. Puedo invisibilizarme, resbalar, arrepentirme, telepatizar como un elefante sin encontrar respuesta y llorar, colgarme del vacío, no crecer, burlarme de todo lo que camina frente a mí, condenar, condenarme, que en mi patria no cambia el tiempo ni el tono. En mi patria los habitantes descansan bondadosos, mientras las aguas se aquietan suavemente dentro de una represa esencial que, en simultáneo, siembra flores de todas las estaciones. Camino a través de diagonales y calles cortadas, y siempre la encuentro porque es el punto de calor, y me paro a recordar que antes estuve parada ante el amor de la virgen de la angustia; y antes aún, tanto tiempo frente al espejo de la falta de emoción. O cuando preguntaba `que pasa´ a mujeres y hombres que escribían poesías en fila y monologaban masticando el pasto de la vanidad. Y mucho tiempo atrás, cuando sólo observaba, entre parentescos que tampoco sabían. Camino a través, no es una aldea de cuento maravilloso, no es una historia ficcional, no es el terror ni el amor. Camino sobre lo que existe. Solo así llego. 
MabelBE

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