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LA EXHIBICIÓN NO SUPONE NINGÚN ARROJO, LA TRANSPARENCIA SÍ.

martes, 6 de diciembre de 2016

Caverna azul


Esta escolta de lunas y lloviznas
dibuja espacios, como ramas que bucean
en la oquedad azarosa de lo ausente.
Mi mirada se expande y te enraiza
adentro nuestro o afuera de un abrazo
que roza frutos del árbol sumergido.
Tus nociones regresan a encarnarse
en una sombra común que no comparte
burbujas ni brotes ni temores.
Caverna única. Azul. Que gesta grutas
y se vuelve sustancia transmigrada
por vaivenes intensos de palabras.
Este clima de niños en su juego
es un cielo viscoso sin peligros
que carece a la vez de piel y venas
en la oquedad azarosa de lo ausente.
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MabelBe

domingo, 4 de diciembre de 2016

Donde no hay noche ni día


Solitarias entre las nubes
donde no hay noche ni hay día
se forman las alas de los pájaros
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con una parte del proceso
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donde ni la libertad tiene el poder
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y tanto el vuelo
................como la evolución de la instancia
................................son derivados a los vaivenes del viento.


MabelBE

viernes, 2 de diciembre de 2016

Nostalgia y melancolía


Bautismo de la memoria, de cuando fui el hipocentro
hacia una música triste, gastada en la ambigüedad
que borra hasta los encantos, y hoy es multiplicidad
liberada en los retratos, alma que sale al encuentro
palpando asuntos eternos. Azul, la espalda de hiedras,
deja atrás los malos golpes. El afuera del perfume
me dice que nada muere, y el pecho ya no consume.
Mi suerte fui yo, en semilla. Brote nacido entre piedras
que hoy es armazón flexible. Ritmo y reflejo latentes
de experiencia y de vacío que me envuelve. Vivo en prisma
desde que no me reclino, interminable, entre mí misma
desde que no soy sonidos argumentando presentes
desde que ya no confundo nostalgia y melancolía.

MBellante

viernes, 18 de noviembre de 2016

El borde floreado

Cuando soy la evidencia de la necesidad de un lugar donde quedarme, grito la sorpresa de sentirte como el universo donde caen los anhelos poéticos que elijo transformar en vivencias [pero qué porquería que mi sombra no esté a la par de lo que cuesta ser sustituido, y sea apenas una dulce compañía de mi escapismo].Cuando me habilito para seguir el camino con flores, tus colores acompañan mis pasos a condición de no cargar penas y ésto dificulta abrir una guía donde buscarme. ¿Cómo salir de una posición implantada entre semejante caudal emotivo, si cada vez que borro fronteras tenés guardado mi número en tu alma amarilla, me llamás en rojo [me gustaría creerte ese gesto que tanto me gusta], y al instante de la evaporación sé que es eso exactamente lo que espero, sueño en efímero. Me esfuerzo por el borde floreado, más todo lo dicho [claro, nuestra ausencia] sobre el protagonismo de historias que se quieren teñir con amor. Y, por lo que sea, no llegan más que a fuerza opaca de un gesto.

MabelBE
serie la boludez

Juego 41


Vocabulario ajeno, visión comercial del "no sos vos pero engaña". Incomprensibles de tanta hiperrealidad, los procesos esenciales son todos independientes.
Hasta que un día, por fin, nos defendemos.
Así con todo.

Juegos / MabelBe
un antes y un después

lunes, 7 de noviembre de 2016

Los perros de Hashima y el lago Bled

Siempre hay un perro al lado de lo que va dejando de importar, de lo que se vuelve más duro cuando no aparecen alternativas. Ni hablar de la nostalgia que producen las sombras de los árboles sobre el campo al caer de la tarde. No son felices ni en la niñez. Nunca quise estar en esas agonías de la hermosura cuya principal característica es la ajenitud. Será por eso que busqué ser como la isla sin nombre del lago Bled. En el alma me quedó grabada su forma de lágrima, que me recuerda a Hashima.
Yo hago latir la capacidad de ver vegetación rugiente, de músicas y sonidos conviviendo entre la voz humana, bajo techos siempre recién pintados y niños que arrojan piedras y risas desde la orilla.
Esta Hashima sin la irrealidad obtusa de silencios diminutos se ubica en el Bled, y sube por la escalera que ocupa gran parte de su suelo y bienvenida, ya sin la inutilidad del cuento de hadas pero siempre con un perro, compañero de la intemperie.
Es duro, más lo que cuesta reinventarse después, cuando no están las alternativas debidas. El dolor de vivir en el inconsciente colectivo. Ni hablar de la nostalgia que producen las sombras del atardecer en los árboles del campo.
Que suerte que existan los perros.

MabelBE

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