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LA EXHIBICIÓN NO SUPONE NINGÚN ARROJO, LA TRANSPARENCIA SÍ.

martes, 31 de diciembre de 2013

Ebelina 58


Ebelina también ha dormitado la orden de escribirse.
Y ha angustiado la orden de enviar.
Sobre el riesgo del fin, en el aprender, espera
el movimiento suave que desate el ancla.
Como la gran mayoría, suelo llamar en silencio al monstruo
con absurdas repeticiones.
Y como siempre, el monstruo riega con muerte
a las Hadas del jardín
mediante el relato de las vivencias
de los pequeños hombres y mujeres de los Trece.
Ella teme que, al preguntarse si sobró especulación,
la respuesta desangre su luna
(pero al monstruo lo mató).
Ebelina ya puede acariciar el poema más preciado, el que no profiere reproches. Y yo captar mis primeras atenciones, aleluya hermano a semejante incomodidad.


® Mabel Bellante, 1995

domingo, 1 de diciembre de 2013

Concepto

Si tuviera que abandonar la perspectiva de que saldrá lo original de mí, la vida cesaría en su sentido.  Muerto el inicio y final de lo que soy. Pero no hay que tener miedo. No hay algo que tiente, nada que se pueda tocar o pisar. Pasión que adolece de la valentía que se admira en los héroes [esos en los que no se cree totalmente].

Mi mundo es un archivo de luces que se apagan ni bien enceguecen. Tantas frases largas donde lo esencial es el guardián, -“aquí ustedes no pasan” exclama sin voz. Sólo queda el archivo, el lugar donde se aguarda. Y nada más.

No, mejor soy una estantería de libros que recubre las paredes de la habitación que es hogar y ajenidad. Camino mirando los lomos con sus inscripciones, que suponen la sabiduría. Los ojos resbalan y para qué explicar mas. Todo lo mío está almacenado en otro sitio, pero no se me es dado ingresar allí. No puedo llegar a la entrada. Vagabundeo por los alrededores intuyendo que por algún costado está la dirección a seguir. No señal, no signo. No ayuda.

¿Cuánto faltará para los últimos días de mi vida?

Esos secretos que esperan ser develados, inacabados e infinitos, impenetrables, indiferentes e impiadosos, de mesura aplastante, esperan en el cuerpo. Y el cuerpo espera, la elasticidad trae admiración, la piel quema en las manos, los gestos desnudan.

Si tuviera fantasmas, serían dulces como la miel. Zigzagueantes, cayendo en la pausa de sí mismos, como tiempos transparentes. De violeta y verde, con una semisonrisa resignada, estarían a la espera del hueco de energía liberadora que el poder les prometió entre charlas aburridas de tarde de sábado sin planes.

Desde la enfermedad, soy una mariposa obediente al clima, que vuela su vida entre colores imperceptibles. Seda sin centro de pasión que trae el dato de que es por otro lado. A olvidar. A lo siguiente. Nueva búsqueda. La poesía es el vestido, la valentía siempre esperanza, y la profundidad del universo es el heroísmo que sostiene mi espíritu.

Sentada bajo la frescura del árbol más viejo de mi memoria y mi mirada, quisiera pasar el resto de mi vida anestesiada en semejante tibieza. Brisa en el juego de palabras. Conceptos archivados.
Soy la zeta del camino, me dirijo a las estrellas del amanecer.


MabelBE

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