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miércoles, 24 de abril de 2024

Circunvalación de indiferencia y cura. 04


La transformación puede estar en cualquier estímulo. Por ésto será que cualquier idea que me planee el cerebro se transforma en necesidad de regalo. Sin sentido, pero es así. Que yo sea quién lo da es, a la vez, un regalo para mí. Es como dejar al azar la posibilidad de cambio. Es decir, que cualquier cosa que pueda cambiarse no será por mí, sino por la infinidad de posibilidades que planean junto a las ideas. 
No pienso hacer nada más que esperar a que suceda. Complejo de duquesa, espejamen, que el tiempo camine y yo detenida. Ya sé que soy cómoda. Pero también que destruir y crear es algo que me gusta hacer casi nunca. 
Hablar de por qué se da lo que se da es igual de atosigante, como que la transformación pueda venir de cualquier estímulo. Hoy me enteré que existe un té de cáscara de naranja. Me pregunté: cómo no lo ví antes?, mi boca abierta entre estas sorpresas que la vida entrega. No hay algo igual. 
Tal vez este tipo de momentos aparece para mostrarme que hay inspiración en mi vida, que parece un poco desconexa, pero sus hilos desatados tarde o temprano encuentran su par y se comprende la forma original. No soy yo la original, sino la forma de las cosas, mi inacción sobre ellas, el esperar a que otrxs lo hagan, sus destinos y mi destino. Un montón. 

 Circunvalaciones / mabelb

lunes, 8 de abril de 2024

El patio de Casares


El aroma de los jazmines
flota quieto en el aire,
donde se apagan suaves
tonos añejos de sol.
Y en los laberintos del piso,
un lento recorrido infantil
parece irse a cuentagotas,
en sus propias serendipias.
Cuando atardece el día,
vuelan pájaros eternos
que sumergen en estrellas
las costumbres cotidianas.
Pero si la noche inicia
bajo ruidos de tormenta,
en el patio de Casares
se ve tan grave el crepúsculo
que no se puede salir
sin desear quedarse en él
y en su mundo de llovizna.
Así de hermosas lucen
sus fuerzas derrotadas
al deshacerse de luz
la intimidad perfumada;
así de nostálgicas las baldosas,
su gris, idas y venidas, donde
es posible creer que descansan
espíritus de amor puro,
reserva estable del alma,
un acaso y su porqué.

                                
                              MabelBE

martes, 2 de abril de 2024

Circunvalación de indiferencia y cura. 03


No es el cuerpo que se paraliza en estas situaciones, porque sé lo que es estar paralizada por el pánico. Es que se borra lo vivaz del día, decidir se transforma en un recurso de estilo: cómo lo digo, cómo te lo digo, cómo se los digo, que letras omitiré en mis explicaciones que no despejan incógnitas. Camino entre árboles y lianas y hay ruidos de supuestos animales, y así es como tiene que ser, ya me convencí: nunca podré cambiarme. 
Pero no quiero reírme fuerte, porque, quién sabe qué puede pasar, estamos en un universo regido por el azar, si pudiéramos acercarnos a su íntimo tejido, veríamos que en las hojas no hay esquinas y en los pétalos no hay esquinas. Tengo una blusa violeta, es de mis preferidas, pero se desabrocha cuando me río fuerte.
La energía se derrama en el éter porque el agua no tiene esquinas o algunos ojales son demasiado grandes para el botón. 
Ahora me río también por el halo hipócrita que percibo en otrxs y en mí. Es que, si no hubiera posibilidades de algo, un cambio, una esperanza, no habría expectativas, no habría ansiedad, no habría angustia. Y a mí suele generarme angustia el otro, su energía, su postura y, a veces, su olor, por ésto fracaso cuando quiero educar manteniendo cordura y cuando trato de asesinar mi parte estúpida. 

Circunvalaciones / mabelb