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viernes, 11 de junio de 2021

Me volví

Me volví desorientada
de silencio suave, de piel alumbrada
y adherencia extraña, de amor a la gorra, de plaza
en canciones que siempre dejaron de ser.
Me vi en el vértice perpetuado de la esquina, en el tarro de los fideos, en la alacena
con reflejo de aromas que entibian el aire, en las formas de la gente
del amanecer a los gritos por la vereda.
Otra vez habité mi esperanza ingenua: ese ciclo de semillas 
entre lluvias sin mesura.
Fui
un poco
en la cotidianidad del desafecto oculto
de mil libros sin respaldo, en dos manteles, en el pequeño
adorno ruso, en cuatro platos
y en el juego de cortinas
que marcó la impaciencia de un tiempo pretendido como azul.
Para no olvidar
me envolví en desganados recuerdos del vacío
que dura hasta el fin de cada sahumerio
y me silencié en un “cómo no hablamos de ésto y lo otro”.
Contemplé con pena el tono, siempre a punto de tragedia
que no volveré a sufrir.
Busqué el mensaje “estamos bien” en el sueño de la siesta
y me volví 
desorientada
de esencia resbaladiza, de sillones verdes y alfombras pequeñas, del living
de otoño que brama actitudes ciegas de tristeza, de esta atmósfera 
de permanente abandono
que me quedó como herencia, del "ponete una camperita".
De estas alas
que 
no sé como 
siguen planeando
sobre un vértigo de poesía sin metáfora
que se va de mí pero se queda aquí.

MabelBE
Mas o menos igual

miércoles, 9 de junio de 2021

Psique y Eros

Psique es la menor de tres hermanas hijas de un rey de Anatolia. Una princesa cuya belleza es indescriptible. Todas las mujeres la envidian. Todos los hombres que la miran quedan prendados de su hermosura y se olvidan de rendir pleitesía a Afrodita.
Y aquí comienza la historia, porque es precisamente Afrodita, celosa de la belleza de la mortal, quién envía a su hijo Eros (cuyo cometido era lanzar flechas al corazón para armar amores) para que le lance una flecha de oro oxidado, que la haga enamorarse del hombre más ruin que encontrase, así se volvía bien infeliz.
Pero, al ver a Psique, Eros se enamora perdidamente de ella, lanzando la flecha al mar. Espera a que la muchacha se duerma, y se la lleva volando hasta su palacio. Para evitar la ira de su madre, Eros se presenta a Psique siempre de noche, en la oscuridad, y prohíbe cualquier pregunta o comentario sobre su identidad.
Una noche, Psique le cuenta a su amado que extraña a sus hermanas y desea verlas. Eros acepta a regañadientes, advirtiéndole que querrán acabar con su dicha. A pesar de todo, a la mañana siguiente Psique se encuentra con ellas, quienes, envidiosas como siempre, le indagan acerca de su marido sin cesar. Al no poder explicarles como es él, ya que no lo ha visto nunca, acaba confesando que no sabe quién es. Sus hermanas le dicen que seguramente es un monstruo y que por eso oculta su apariencia, y la convencen para que en mitad de la noche encienda una lámpara y lo mire.
Psique es muy curiosa, es su mayor problemita, junto a la inseguridad. Entonces les hace caso, y esa noche prende luz para observarlo. Solo que, al verlo tan hermoso, se emociona y derrama sin querer una gota de aceite hirviendo sobre la cara de Eros, quién despierta y -decepcionado y con muy poca paciencia y comprensión, por qué no decirlo- termina abandonándola.
Psique se desespera, se encuentra sola y loca de amor ruega a Afrodita que la ayude a recuperar a Eros.
La diosa, rencorosa (aunque no tanto como las hermanas), le ordena realizar algunas tareas dificilísimas como condición para recuperar a su amor, y con la esperanza de que no las supere. Pero Psique las va sorteando una a una, hasta que llega a la última, que es ir a buscar un cofre al Hades. Llega allí, y Perséfone, diosa de la ultratumba, le dice que lo que hay en el cofre es sólo para Afrodita. Psique, con el cofre en la mano piensa que ahí adentro hay poder, que eso la haría fuerte para reconquistar a Eros, y cosas así, olvidando que la curiosidad y la baja autoestima ya la habían jorobado antes.
Lo abre. Prueba no superada. En vez de encontrar poder, encuentra sueño eterno. Cae instantáneamente desplomada en la hierba, con condición de eternidad.
Eros, en tanto, sigue sus andanzas pero no puede olvidarla. Llevado por el amor de siempre la rescata, y luego pide a Zeus vivir junto a su amada para siempre.
Así es como, poco tiempo después, concedido el deseo de Eros, Afrodita y Psique (ya inmortal por el favor de los dioses) hacen las paces, y permanecen todos juntos en el Olimpo. Felices por siempre jamás, por la eterna virulencia y algarabía de los tiempos y las sonrisas. Sin frío, sin hambre, sin mayor dolor que la vanidad. Dioses tienen que ser. Lindísimos, limpios, sanitos, exitosos, buen clima, cero aburrimiento. De las hermanitas ni idea, seguirán en Anatolia...
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MabelBE
Sobre la historia de Psiquis y Cupido

martes, 8 de junio de 2021

Madera

Escribe sus visiones en pedazos de madera. Una y otra vez, caminando bajo el cansancio de cualquier ciudad al anochecer, en el comedor con una lámpara amarillenta sobre el rostro, antes de la cena. Durante la primera mitad de las mañanas nubladas, en los veranos sin mosquitos [no tiene noción de que fue el primero que dejó ese amor a pesar de que a menudo duda sobre si alguna vez lo vivió, pero ¡cómo lo hicieron sufrir cuando escuchó que ya no lo querían!].
Corta árboles sólo para que las astillas concentren su historia, luego enciende el fuego y espanta a los fantasmas sin detenerse a describirlos. Es un ángel a la vez.

MabelBE

lunes, 7 de junio de 2021

"Te estás aburriendo"



Los círculos de la energía se fundieron en mi pecho, volví a comprobar tal cercanía y me pregunté por qué mantener vivo un lugar donde se activan alarmas tramposas que golpean el corazón, entre otros desastres. "Pensás mal, no estás viendo, te alejás”. Pero entre la angustia escuché un “por fin”, así que durante otro rato disfruté del darme cuenta, dejándome ser, a mi suerte y voluntad, en la entraña central.  
Todos los hirientes aparatos que construí y reconstruí, hicieron que me pierda mirando un horizonte de artilugios sin final. Cuando entre los trastes divisé la costumbre desazonada de presionar al alma, la visualicé sorprendida, repulsiva, enojada, con mi cara y otra vez me espanté.  
Un tiempo muerto hizo aparecer la palabra 'difícil', que me trajo a que todo puede ser más fácil.  
Al final, lo irreversible de un cansado malsentir se abrió en exposición y sentí pena, los círculos volvieron a expandirse. Un raro mecanismo de limpieza me los extirpó como sábanas tendidas a un sol de niñez campestre, y se fueron corriendo a la aventura. Al desaparecer, el último esparció esperanzado el vaho del olvido.
MabelBe

jueves, 20 de mayo de 2021

Hasta pronto


observo esta otredad
del alma 
y del motivo
..........de recuerdos descubiertos
..........que se vuelven adjetivos

....todas vueltas
......sin consecuencias

es decir
no encuentro algo hay mas grande
no sé bien 

cómo expresarlo

...........estoy en pausa
..............................sin garantías
...............en un revuelto de dulces y amargos

la única mentira es que hay una verdad

todo se llena de mística y de anécdotas
.................................................de cualquiera

otra vuelta
.........ésta es mía
..........................................atrás
....................................hacia abajo y hacia atrás
....................................................hacia mí

.................en lo interminable del detalle
su trama hipnótica
......................cotidiana
..................pesa

tantas tristes suaves intenciones deshabitadas

.....malviven 
................en el reflejo de las primeras luces vistas
.............y en el olor a adiós

..................que dejan aquellos mismos adjetivos 
..................................................................vueltos 
.....................................................................sustantivos

todos gritan
que son un hasta pronto

en el lugar vacío

MabelBE

viernes, 30 de abril de 2021

Protagonista 01


Se asoma desde el borde filoso del lenguaje

al vacío

pesado

sin poder mirar abajo.

Es inadecuadamente fiel al desarraigo evitado

y se resigna, casta o estúpidamente, a la agonía

mencionada en la palabra "lacio"

por el yo poético número 23.

El ritmo, igual que el aire de los poemas

escribe el espíritu de la protagonista.

Adormece.

La música no siempre es una guirnalda, puede ser una silla.

La muerte que se esconde en el verso 3, pasa al verso 14

y se queda ahí

sin vuelo

hasta ahora, eternamente.

No pendiente de sí, pero sí de su literatura irresuelta

la protagonista expande el interés de sus primeros poemas

a los últimos

y pronuncia un "genial".

Sigue sin comprender lo difícil

y sigue sin entender el esfuerzo.


                                                   mab·bellan / mismo·lugar

jueves, 1 de abril de 2021

Lo que sabemos

Sabemos, como una cuerda de guitarra tirada en el olvido, sonreír extrañando cierto tipo de abrazo musical, y en él, extrañar a todos los abrazos.
Sabemos encontrarnos lejos de todo, y a la vez sufrir sobre la nada expresada por oscuridades ajenas que, de tan cercanas, ensucian, y en un colmo de martirio a veces nos las apropiamos.
Pero es en las noches de luna -mientras esperamos su salida para ilusionarnos con esas sugestiones que el ramaje de árboles dormidos nos sombrea en la cara- cuando mejor sabemos de la necesidad profunda y hacia donde ir por esa felicidad que el corazón busca.
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MabelBE